Dos Semanas en la Tierra Media (Parte 2)

Ahora si, continuando con el relato que había dejado pendiente. (ver Parte I)

Y todo continúa desde que llegamos a la isla sur, a la ciudad de Dunedin (se pronuncia dun-í-din). Dejamos atrás la tierra volcánica de la isla norte, para encontrarnos un suelo mucho más verde, algo más cercano a lo que la gente espera cuando visita Nueva Zelanda. Aunque también nos encontramos con un clima más nublado pero con una temperatura igual de agradable.

La ruta al inicio no se planeo de una manera tan óptima, pero al ir con planes tan flexibles como los nuestros nos pudimos adecuar e inventarnos uno mejor al vuelo, eso no quita un desvío de 4 horas tan solo para ver pingüinos, que al final no resulto tan ideal, pero ya me estoy adelantando.

Dunedin

Dunedin, de acuerdo a la wikipedia, es la segunda ciudad más grande…. de la isla sur de Nueva Zelanda. Así que no se imaginen una cosa muy grande. Llegamos al aeropuerto por ahí de las 4:30pm decididos a registrarnos en el hostal y correr a conocer un poco de la ciudad, pues al día siguiente el plan era manejar unas 4 horas para llegar a Mt. Cook y, de acuerdo al plan original a no volveríamos a pasar por esta ciudad, pues para regresar a la isla norte bajaríamos hasta Fiorland y de ahí toda la costa oeste hasta llegar a la punta norte de la isla, Picton, donde tomaríamos el ferry para llegar a nuestro último destino, Wellington.

Ese día después del check in teníamos dos opciones. La primera era el tour por la fábrica de chocolates Cadbury, la segunda por una cervecería “local”. En mi opinión, para chocolates ricos, los de Europa, principalmente en Suiza y Bélgica. Y claro, la cerveza tampoco es algo que destaca por estos lares del mundo, pero si me ponen a escoger, la cerveza siempre gana. Y es así como llegamos a un tour por la cervecería Speight’s. Que resulto ser enorme, no en tamaño pero algo así como en México Grupo Modelo o Cervecería Moctezuma. El tour tuvo muchos detalles históricos, y la mejor parte el final, la “delicada” cata del elixir. Pero si ya estas en una cervecería, por qué conformarte con un vasito. Al parecer la gente de Speights lo sabe, y te llevan a su taberna privada, donde tienen grifos con cerveza infinita de sus mejores variedades. Así es, ellos te dan el vaso y tu lo rellenas cuantas veces quieras con la cerveza que más te guste, desde una clásica Lager, pasando por IPA, hasta una cerveza hecha con miel en lugar de azúcar. Aunque el tiempo es limitado, da tiempo para que la gente que es parte del tour agarre buen ambiente. Aún así, no llega a más, pero deja una experiencia muy agradable y digna de recomendar.

Speight's

Grifo en la calle cortesía de la cervecería.

Y lamentablemente ese grifo no da cerveza, sino agua pura. En algún momento ese fue la principal fuente de agua tomable para la ciudad.

Después de este pequeño recorrido, fuimos a caminar y conocer un poco más de esta ciudad. Por cierto que una frase que recuerdo que nos dijo el guía en la cervecería fue que la ciudad tenía una arquitectura muy peculiar donde “colina arriba estaba la escuela de monjas para niñas, y camino abajo de la escuela estaba la cervecería” , ‘nough said. Si quieren ver más fotos de la ciudad por la noche, las agregaré a la galería.

El día siguiente nos levantamos temprano para tomar carretera, pero no sin antes pasar por uno de la calle más conocida mundialmente (dicen) de la ciudad. La calle Baldwin, es la más empinada del mundo. Aunque gente en el hostal nos decía que en Inglaterra creían haber visto calles más empinadas, y mis primas también dicen lo mismo de algunas calles en el D.F., sin embargo el Libro de Records Guiness dice que es esta. Y yo no se si es la más, pero si se siente la subida.

Balswin St.

Baldwin St. vista desde abajo/enfrente

Calle vista desde arriba

Calle vista desde arriba

Otra perspectiva

Otra perspectiva

Dato curioso: Había un gato negro cuidando la parte baja de la calle y el gato pinto que ven en la foto, cuidando la parte de arriba. Serán las versiones kiwi del Basement Cat y del Ceiling Cat?

Y bueno, lo que comenzó como un día nublado, pronto se aclaró conforme nos íbamos acercando a nuestro próximo destino.

Mt. Cook

Camino a Mt. Cook

Camino a Mt. Cook

Hay varias razones para visitar Mt. Cook. una de ellas es porque con 3,754m es la punta más alta de Nueva Zelanda. Pero para los fans de El Señor de los Anillos, por aquí se encuentra Mt. Doom (creo, porque al final varios lugares nos dieron información que se contradecía). Pero como sea hay montañas y cráteres. Perfecto lugar para el hiking.

Iniciando el camino

Iniciando el camino

Y bueno había muchos trails, o caminos, para escoger. Empezaban en los que duraban hora y media para ir y regresar, así como los que tomaban unos 4 días en atravesar la cordillera de montañas. Había caminos planos, otros que requerían subir un poco, y los que necesitas equipo profesional de escalada. Yo creo que sería feliz pasando un par de semanas explorando lo más posible. Pero el tiempo a la vez que me limitaba, me facilitaba tomar un camino. Elegí uno que duraba un estimado 4 horas de ida y regreso. Por experiencia había notado que esos estimados son con tiempo para caminar tranquilamente y tomar muchas fotos. Yo tenía 3 horas disponibles. El trail conocido como “Stairway to Heaven” te sube a la cima de la montaña enfrente de Mt. Cook para obtener una gran vista. Mi condición no es buena, y menos en invierno donde yo si aplico la vida de oso en hibernación. Pero con una mochila llena de chamarras (hacía un calor de la chingada, pero que tal que en la cima hacía frío por tanta nieve), y una botella casi llena de 1 litro de agua. Me embarqué solo a la aventura, con el objetivo de hacer el trail lo más rápido posible. El sol no ayudaba, pero mis ganas de cumplir mi auto reto eran más grandes. Después de media hora de ir a paso rápido, comenzó el ascenso, por la famosa “Escalera al Cielo”.

 "Solo 1810 escalones más"

Dice: “Solo 1810 escalones más”

Por alguna razón imaginé que 1810, es más lo redondeé a 2000, escalones no era nada. Claro que creo que el calor comenzaba a nublar mi juicio, y como sabía que traía poca agua, no iba a tomar hasta que fuese estrictamente necesario. La verdad no iba contando los escalones, solo recordaba que la cima decía estar unos 400m más arriba de donde yo estaba. Otro dato que menosprecié. La subida con la mochila en el hombro, el calor a todo lo que da y sin agua, rápidamente se volvió muy pesada. Claro que la vista mejoraba con cada paso, y eso me animaba, aunque a mi cuerpo no le parecía. Intentaba tomar descansos en cualquier sombrita y así como beber unos sorbos de agua. Después de hora y media subiendo, me sentía casi agotado. Solo tenía 3 horas para subir y regresar y ya iba la mitad del tiempo. Confiando en que el descenso sería más rápido me forcé a subir un poco más. En ese momento le pregunté a alguien que venía bajando cuando faltaba, y me dijo que iba por la mitad del camino y me señaló el camino que llevaba a la cima. Y la verdad se veía lejos. Un lado de mí pensaba “ya estas aquí, quién sabe cuándo regreses y la vista será magnifica, qué importa un par de horas más”, pero al mismo tiempo sabía que tendríamos que regresar a manejar 4 horas, pues sería la única oportunidad de ver al pequeño pingüino azul. Además sin manera de comunicarme con mis primas era difícil saber que pasaría se me tardaba mucho más de lo acordado. Ya que ellas decidieron hacer un camino más corto y relajado. En fin, subí lo más que pude hasta cumplir 2 de mis 3 horas. Y esta era la vista que tenía:

Mt. Cook

Mt. Cook

Lo mejor que alcancé

Lo mejor que alcancé (Click para ver tamaño completo)

A la izquierda está Mt. Cook (no se vé) a la derecha se vesta la villa donde comencé a caminar. Definitivamente había sido un camino largo. Para entender la perspectiva, hagan click en la panorámica y veanla en tamaño grande. Del lado derecho veran unas pequeñas casitas, las cuales de cerca se ven así:

Mt. Cook Village

Mt. Cook Village

DSC00613

(^^!!)

Un pequeño hotel de 5 pisos. Pero bueno, lamentablemente no pude llegar más arriba. Mi falta de condición, agua y tiempo, no me dejaron más remedio que el de emprender el regreso. El descenso tampoco fue tan ligero como lo previsto, pero en una hora y quince minutos estaba de regreso bebiendo mis últimas gotas de agua. Al final no llegué donde quería, pero me recordó al viaje que hice en la prepa a La Malinche (Tlaxcala), por ahí del 2004. La primera vez no llegamos a la cima (4,500m) pero hubo una segunda, como planeo que para Mt. Cook exista otra oportunidad.

Y así es como emprendimos el regreso a una ciudad tan solo a unos 30 o 40 min de Dunedin.

Oamaru

Oamaru es el lugar donde se encuentra la única colonia de pingüinos azules de Nueva Zelanda. Esta raza de pingüinos es la más pequeña de todas. Es fácil verlas en la playa si sabes la hora. Y es así como confiadamente llegamos por ahí de las 9:30 pm al hostal de Oamaru. Donde preguntamos inmediatamente por los pingüinos. Resulta que hubo un pequeño error de traducción, ya que el atardecer es lejano al anochecer. Y los pingüinos se aprecian en el atardecer que es cuando regresan del mar a la playa y aun hay luz. Y depués de eso… pues esto:

Pingüino borroso 1

Pingüino borroso 1

Pingüinos borrosos 2

Pingüinos borrosos 2

Pingüinos borrosos 2

Pingüinos borrosos 3

Y pues no fue para nada un fail, porque si vimos pingüinos, y muchos. Caminaron junto a nosotros, y se dejaron tomar fotos. Pero la falta de luz no ayudaba nada. Aun así fue un gran momento. Algo que me impresionó aquí y lugares posteriores es que la gente, a pesar de venir de todas partes del mundo, le tenía mucho respeto a los animales. Nadie hacía ruido ni hablaba, nadie sacaba fotos con flash y mucho menos nadie los tocaba aunque los tuviera al lado. Una cosa más de esas que en México veo como imposibles. Y aunque, he estado en playas de México donde hay fuana salvaje, como las tortugas, he visto como la gente se toma sus libertades, con tal de conseguir una mejor foto pa’l face.. y empieza con eso y termina en sopa de tortuga, solo por dar un ejemplo. Regresando a temas más felices, los pingüinos son la neta y muy interesantes de ver, y aunque me hubiera gustado verlos de día, no me quejo. Eso si, una de mis primas se levantó al día siguiente como a las 5am, para despedir a los pingüinos en la playa antes de que partieran a pasar el día en el mar. Pero, ¿recuerdan la pequeña aventura que les acabo de contar sobre Mt Cook? Apenas llevábamos 5 días de viaje con 9 por delante, así que tenía que dormir.

Pero ya fue mucho de pingüinos. Oamaru como pueblo, es digno de visitarse. El hostel donde nos quedamos fue de los mejores, y no solo de NZ, pero de todos donde yo he estado. No era el más limpio, ni el que más cosas tenía, pero el más buena onda. El hostal se llama Chillawhile, y está decorado por decenas de cuadros pintados por viajeros. Tiene un lounge, con guitarras, muchos tambores diferentes y pianos (si, había 2). Es una lástima que pasáramos tan poco tiempo. Además que la gente siempre estaba muy relajada. El día que nos fuimos, yo estaba jugando con una guitarra, cuando un señor salió de la nada, me enseñó a tocar una escala y me dijo como tocarla para que fueran las mismas notas que muchas canciones. No pasaron ni 10 min, el señor se fue, se subió a su coche y dejo el hostal. Momento random de buen pedo. Otra cosa es que nos dieron internet gratis.

Sala musical del hostal

Sala musical del hostal

El asunto con el internet en NZ, cuando andas en hostales, es complicado, más bien, es carísimo. Te cobran por uso medido en MB. o a veces es ilimitado, pero solo por pocos minutos. Cuando llegamos nos dijeron que si compartíamos un video en facebook nos darían 15 min ilimitados gratuitos. Y venga… No fue hasta una semana después de regresar que ví el video. Y realmente creo que vale la pena compartir:

Al día siguiente teníamos tiempo para conocer más de la ciudad, pues fue aquí donde decidímos cambiar la ruta, y es que, en lugar de regresar casi hasta Mt. Cook y de ahí a Queensland y luego Fiorland, tomaríamos toda la costa este desde Oamaru, siguieno la ruta escénica de la carretera sur pasando por Invercargill, y luego subiendo por el oeste hasta Te Anau, luego Fiorland, Queenstown, etc.. hasta Wellington.

Lo primero que visitamos fue un lugar muy random. Stempunk HQ, una galería/museo dedicado al movimiento/cultura Steampunk. Para los que no estan familiarizados, y no que yo lo este mucho. Steampunk es un estilo como futurista, post-apocalíptico. Mejor me ahorro mis malas explicaciones y les enseño con unas fotos.

Stempunk HQ

Stempunk HQ

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Y tal vez el Steampunk no sea para todos, pero mis primas y yo si disfrutamos el conocer este lugar. El siguiente punto, fuer regresar a donde habíamos visto a los pingüinos en la noche, para tomarnos la foto obligada con la señal de tránsito.

 

 

 

 

.. y un robot que se cree pingüino

Cuidado con los pingüinos*

*Nota mental: los pingüinos no son robots

Y de una vez les confieso que hago tanto hincapié en los pingüinos, ya que no vímos un solo Kiwi.. y yo no siquiera vi la tan famosa señal de tránsito de los kiwis… pero bueno, otra razón para regresar!!

Continuemos. Ese día fue muy largo y manejamos mucho. Originalmente pensaba escribir en esta entrada hasta llegar a Fiorland, pero creo que hay muchas fotos e historias que contar, así que yo creo que habrá una tercera y probablemente cuarta secuela para poder relatar todo el viaje.

Pero antes de terminar, alcanzamos a llegar a ver las Rocas Moeraki (Moeraki Boulders). Unas extrañas piedras de forma circular que habitan en la playa de Moeraki. Poco se sabe de estas piedras, además de esferas también parecen huevos. Lo curioso es que hay unas rotas y su interior es hueco! Una vez más, mis descripciones no se acercan ni remotamente a lo que cuenta unas pocas fotografías:

Moeraki Boulders

Moeraki Boulders

Moeraki Boulders

Moeraki Boulders

Moeraki Boulders

Moeraki Boulders

Y realmente no se si alguien llegue a leer hasta acá, pero al menos creo que yo me he entretenido bastante escribiendo esto, y se que cuando lo lea en unos años, habrá valido la pena compartirlo.

Continuará.. (PARTE III)

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4 pensamientos en “Dos Semanas en la Tierra Media (Parte 2)

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