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De Niigata a Hokkaido en Ferry

Leyendo las noticias de la semana pasada donde un ferry se volcó en Corea del Sur, recordé que yo también tenía una historia sobre un ferry que contar, claro que con un final nada trágico como el mencionado.

Tras el gran fail que mencioné en el post anterior, donde me había equivocado de día para abordar el ferry, ahora era miércoles y desde la noche anterior habíamos pedido un taxi para poder llegar a la estación de trenes de Nagaoka a tiempo y de ahí abordar el primero que nos llevaría hasta Niigata donde tendríamos que llegar al puerto. Afortunadamente ese día ya todo saló mejor, el taxi entendió bien dónde no tenía que recoger y así seguimos la ruta planeada hasta llegar al puerto.

DSC03114Esta sería la cuarta ocasión donde utilizo un ferry en o desde Japón. La primera vez fue en un viaje de mi universidad de Fukuoka a Osaka, y el segundo fue a Corea del Sur (ida+vuelta), también saliendo desde Fukuoka. Los viajes anteriores habían sido muy tranquilos y relajantes pero la experiencia de este  me hace pensarlo dos veces antes de volver a utilizar esta ruta.

Dadas mis pasada experiencias, viajar en ferry tenía todas las ventajas empezando por el precio ya que no hay forma más barata de llegar a Hokkaido. Además de que viajar por el mar para mi siempre había sido muy tranquilo. La única desventaja sería el tiempo, ya que lo abordas a las 10:30 am de un día y llegas en la madrugada del día siguiente. Pero, dentro de la embarcación hay amenidades para pasar el tiempo y siempre terminas conociendo gente.

Pero justo cuando salíamos del puerto y de  la bahía algo señalaba que el viaje no sería igual.

DSC03132Muchas olas rompiendo provenientes del mar abierto. “Qué bien, más fotos bonitas” pensé. Ignorando el hecho de que ese mar picado era al que  nos dirigíamos. Y mientras tanto, junto con mi primo decidimos darnos un tour por el ferry.

Una de las tantas cosas ademas de tiendita, restaurante, cuarto de peliculas, karaoke y cine, que hay dentro del barco es esto:

DSC03121Un cuarto lleno de maquinitas, desde pachinko y slots hasta street fighters y juegos de carreras.

Lo primero que hicimos, fue comprar algo de comida, pues llegar sin desayunar, y nos sentamos en una de las tantas sillas junto a la ventana a ver el “relajante mar”.

DSC03136Que bueno, no se veía tan relajante, y de hecho el movimiento se sentía un poco más de lo que recordaba. Aun así confiado en mis experiencias anteriores, le dije a mi primo que todo era cosa de relajarse y pronto nos acostumbraríamos. Mientras tanto esperábamos pacientemente a que abrieran el comedor para ir por el lunch.

Una vez abierto entramos y curiosamente estaba un poco vacio. La verdad es que la mayoría de la gente lleva su propia comida, pues solo habiendo un comedor en el barco pues el precio no era el más barato. Ya no recuerdo que pedimos, pero era bueno, excepto porque la marea seguía incrementando, y solo a nosotros se no ocurre comer y llenarnos el estómago dentro de un barco sobre un mar turbulento. Bueno, no solo nosotros pero casi. Al final ya ni pudimos terminar de comer, solo veíamos como nuestros vasos y otros condimentos sobre la mesa se movían de un lugar a otro. Agarrados de los tubos que hay en todas las paredes nos arrastramos, casi escalando para salir del restaurante. Para contrarrestar un poco el mareo decidimos distraer a la mente con videojuegos. Así que nos fuimos al arcade y jugamos un poco. El juego de carreras fue el más divertido y el movimiento del barco te hacía sentir como dentro de un simulador. Pero el dinero no es infinito, entonces esa diversión se nos terminó relativamente rápido. Pero antes de salir, con las últimas monedas probamos nuestra suerte en una de esas maquinitas donde según tu habilidad puedes ganar un premio. Y por primera vez gané algo en una de estas maquinitas. No fue ni siquiera algo que quisiera, pero yo lo veo como un trofeo, un achievement, de mi viaje dentro de Japón. El juguete es una figura del Maestro Roshi de Dragon Ball que aun conservo.

Hasta ahí las cosas buenas del viaje, todo lo demás fue un viaje muy turbulento. Por las ventanas se veían olas enormes y se sentía como un lado de barco se elevaba y luego caía casi como en caída libre unos 4 metros hasta chocar de nuevo con el mar, elevando el otro lado del barco.

Decidimos recostarnos un rato, aunque era muy temprano, por ahi de las 2 o 3 pm, estando de pie era difícil mantenerse.

Nuestro cuarto, es el más barato que puedes conseguir. Básicamente es un piso para 8 personas, donde simplemente tienes cobija y almohada y ahí te duermes. Este fue el mismo que use cuando fui a Corea del Sur, la verdad si lo recomiendo, finalmente solo vas a dormir ahí y es un poco como acampar. Claro que para la gente más caprichosa o con otras necesidades hay habitaciones privadas de distintas categorías.

DSC03116Y de hecho el ferry no iba tan lleno. Básicamente, como cada que uso un ferry, son grupos de turistas japoneses o coreanos de la tercer edad y uno que otro turista perdido, así como nosotros.

Despues de unas horas hubo una breve parada en Akita (秋田) donde subieron más pasajeros. Ahí anunciaron que únicamente durante ese tiempo el ofuro estaría abierto. Así que corrímos hacia el, y saliendo ya no había mucho que hacer más que irnos a acostar.

Estar acostado en el suelo con esa marea fue también toda una experiencia. Tal como describí el movimiento del barco, se seguía sintiendo igual, pero al estar acostado ya no te marea pues parece que solo te mueve en una línea, de arriba para abajo. ¿Alguna vez han tenido uno de esos sueños donde sientes que caes y caes y de repente despiertas? Pues aquí eso no es un sueño sientes como caes y como vuelves a subir. En realidad es más relajante de lo que lo hago sonar. Claro que también es, o lo encuentras relajante o piensas que en cualquier momento el ferry se voltea. Yo preferí dejar de pensar en lo segundo.

Como a las 7pm nos volvimos a levantar, después de todo es difícil dormir a mitad del día. Yo me puse a lavar ropa en los coin laundry del ferry. Y después de eso decidimos que cenar sería una mala idea. Sin embargo un chelas siempre caen bien. En una de las tantas maquinitas expendedoras dentro del barco había una de cerveza, compramos un par de latas y nos sentamos en el comedor, donde había más gente viendo tele. Entre ellos había un japones de edad avanzada que hablaba inglés y que cada que había un anuncio el se lo traducía a mi primo para que estuviéramos al tanto de la información. En ese momento le invitamos una cerveza, pero dijo que estaba muy lleno. Aun así se puso a platicar con nosotros.

Resulta que el señor había sido Capitán de un barco de transporte durante toda su vida y apenas tenía un par de años de haberse retirado. Menciono que le encantaba viajar por mar pero que a su esposa no tanto, por eso había decidido viajar solo. El iba en uno de esos tours con gente mayor, donde el plan era tomar el ferry, ir a Sapporo por unas horas y regresar inmediatamente. Nunca entenderé eso de los tour express que tanto hacen los japoneses.

Al preguntar por su nombre nos dijo que le llamáramos Shibuya. Él nos explicó un poco de como funcionan los barcos cuando hay marea, y del mecanismo de contrapeso que hace que el barco se mueva hacia los lados evitando que se voltee. Así mismo nos informó que esa ruta en esa época del año es muy turbulenta. De hecho hay días donde cancelan la ruta por lo peligroso del mar, sin embargo ese día la medida de peligrosidad estaba justo al límite y el capitán había decidido proseguir. Y bueno si el Sr. Shibuya no encontraba nada de que preocuparse, entonces no lo había y lo único que quedaba era relajarse y dormir. Lo que no me imagino es qué habrá pensado mi primo de esta como su primer experiencia en un ferry.

A la mañana siguiente llegamos al puerto de Tomakomai (苫小牧), en donde un camión nos esperaba para llevarnos a la estación de trenes. De hecho de nos ser por el Sr. Shibuya no nos habríamos enterado de este camión. Y por fin estábamos en Hokkaido.

Vista desde la estacion de Tomakomai

Vista desde la estacion de Tomakomai

Tomamos el primer tren a Shibuya y logramos ver el amanecer desde el tren.

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Y fuera de que me tocó marea como nunca antes, el viaje tuvo sus cosas interesantes. No se si lo volver a hacer, pero me alegra haberlo hecho.

Y la aventura continuará en el próximo post desde Sapporo.

 

 

Visitando Nagaoka en camino a Hokkaido

Después de una visita express a Tokyo, fue hora de seguir adelante.

Para ir de Tokyo a Hokkaido la forma más fácil es tomar un avión al aeropuerto llamado Shin-Chitose (新千歳空港) pero yo prefiero una ruta más panorámica. Además el resto de mi viaje en Japón la pasaría con mi primo Luis, quien estuvo estudiando en la ciudad de Nagaoka en la prefectura de Niigata. De ahí el plan, como mencione en el primer post de esta serie, era ir al puerto de Niigata a tomar un ferry y así llegar a Hokkaido.

Así es como a medio día del lunes tomé el 新幹線(tren bala) desde la estación de Tokyo en camino a Nagaoka. El día anterior dormí tarde así que quise aprovechar dormir lo más posible, lo cual no fue mucho, pero aun así conseguí tal vez una hora extra sacrificando el desayuno. Una vez subido en el shinkansen recordé que tenía mucha hambre y ya era muy tarde como para salir a comprar algo. Afortunadamente en estos trenes hay comida en venta, que no es tan barata como quizá sea en una コンビニ (conbini, tienda de autoservicio)pero tampoco está caro. Y este fué mi desayuno:

Sándwich de huevo y juego de naranja por 330 yen

Sándwich de huevo y juego de naranja por 330 yen

Puede ser que lo haya mencionado antes, pero definitivamente mi medio de transporte favorito en el mundo es el tren. Es el más cómodo, con mejor vista y es más rápido que cualquier otro transporte terrestre. En al camino el paisaje se fue tornando de la gran metrópolis de Tokyo, a villas más pequeñas en la mitad de campos verdes, a montañas nevadas como estas:

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Y es así como este viaje, que de por sí no era muy largo, se me pasó muy rápido. Y llegué por ahí de las 2 o 3 pm a la pequeña ciudad de Nagaoka. Mi primo ya me estaba esperando en la salida de la estación. Me dijo que su universidad estaba en las afueras de la ciudad y solo se podía llegar en un camión que tardaba un rato en llegar. Además no era tan cerca entonces que si quería conocer un poco de la ciudad, este era el momento. Entonces decidimos recorrer la estación en busca de un mapa para ver que podríamos visitar.

Mural en la estación de trenes de Nagaoka

Mural en la estación de trenes de Nagaoka

El clima aquí era muy diferente al de Tokyo. Todos estaba nevada y se sentía el frío. Aún así está ciudad tenía su peculiar encanto, o tal vez así lo sentía porque me recordaba a todas aquellas pequeñas ciudades-poblados que se aprecian en el anime.

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Nagaoka

Algo curioso de la ciudad es la forma en la que se encargan de la nieve. Todas las calles tienen pequeños agujeros por donde sale agua, la cual se encarga de remover la nieve sin necesidad de maquinaria. No sé hasta que punto funcione, pero yo los vi en toda la ciudad. Además como la temperatura al parecer no bajaba de cero grados en todo el año, el agua que salía no se congela, entonces no hay riesgo de formar hielo en las calles. En las banquetas hay mangueras por todos lados, con pequeños orificios que tienen la misma función. Después de investigar un poco resulta que este sistema se conoce como 消雪パイプ.

Realmente no encontramos mucho que ver, no hay grandes monumentos, o castillos. Pero eso no quiere decir que no haya cosas curiosas. Después de caminar mucho, llegamos a la orilla de la ciudad donde pasaba un gran río, mi primo me decía que era uno de los más anchos (o el más ancho) de todo el país.

DSC03094Y si hacemos zoom a las pequeños puntos de la izquierda vemos muchos patos:

DSC03096Lo sé, lo sé, nada nuevo ahí.

De regreso a la estación nos topamos con una muy curiosa escultura:

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まいまいひめ

Una niña tocando una flauta viajando sobre un caracol. Esto sí es algo que nunca antes había visto. Había una placa con más información, pero la verdad no le entendí muy bien. Algo de una escuela primaria que había y luego algo de un cuento folclórico y una canción. En ese momento con el frío no le dediqué mucho tiempo y también olvidé tomarle una foto a la placa, sin embargo mientras escribía esta entrada hice un poco más de investigación. Lo único que encontré es que la escultura pudiera estar relacionada con un viejo cuento llamado 田螺長者(たにしちょうじゃ) donde una niña se casa con un caracol que se convierte en hombre o algo así. Lamentablemente mi japonés no da para entender más.

Al lado de esta estatua nos topamos con un Doraemon abandonado que nos saludaba.

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Doraemon en Nagaoka

De ahí tomamos el camión hacia  長岡技術科大学 (Instituto Tecnológico de Nagaoka) donde estudiaba y vivía mi primo. Llegamos ya de noche, pasamos a una tiendita por algo para cenar y un par de chelas. Llegamos a su dormitorio y él le habló a unos amigos para conocerlos. Estuvimos un rato platicando y luego fue hora de ir a dormir, ya que aunque no parezca, caminamos muchas horas dentro de Nagaoka.

A la mañana siguiente no pensamos a qué hora nos levantaríamos, pero a las 10 de la mañana sonó el celular de Luis y eso nos despertó. Mi primo parecía confundido por la llamada y después de unas pocas palabras me da el celular y me dice “creo que es para tí”. “Hmm… quién será, cómo, por qué.. para mí, en tú celular de japón?” pensé. Contesté y una mujer me pregunto si era yo usando mi nombre completo. Luego me pregunto que si quería cancelar la reservación. Yo seguía medio dormido, y hablar en japonés por teléfono es algo que desde que vivía en Kitakyushu hace casi 4 años no hacía. Yo pregunté de qué hablaba y la mujer solo me decía que ya no había tiempo. Al notar que yo no entendía lo que sucedía la mujer me preguntó que dónde estaba y yo respondí que en Nagaoka. Entonces me repitió “では間に合わないですね、キャンセルよろしですか?” (trad. entonces no llega verdad, lo cancelamos?). Y ahí me cayó el veinte, hablaban de la compañía del Ferry. El mismo ferry que tomaríamos para ir a Hokkaido salía esa mañana, en un puerto que estaba como a dos horas en tren. Por alguna razón lo había olvidado por completo. A pesar de que era una actividad crucial y la razón principal del viaje hasta Niigata en lugar de que Luis fuera a Tokyo.

El ferry lo reserve la primer semana de enero, por internet. Y desde entonces solo lo dí por hecho. En mi mente solo sabía que el miércoles estaríamos un Hokkadio, pero el ferry es lento y tardaba todo un día. Esto lo sabía bien, pero tal vez por el jet lag, o la emoción de estar de regreso en Japón, pero lo olvidé. Ahora todo el viaje podría haberse echado a perder. Esta época es la más concurrida en Hokkaido por el festival de nieve en la ciudad de Sapporo. Todos los hoteles y hostales estaban llenos, de la misma forma los aviones. Así que temía lo peor.

Yo le dije a la mujer de la compañía del ferry que me había equivocado y creí que la salida era al día siguiente. Ella me dijo que no había ningún problema ya que la reservación permitía un cambio de fecha sin costo y al día siguiente aun era posible reservar. Inmediatamente acepté el cambio de fecha y problema resuelto. Bueno, casi, ahora llegaríamos un día tarde a Sapporo y había que avisar en el hostal. Hablé inmediatamente, aún un poco agitado por haber despertado con esas noticias. La persona del hostal no me entendía que llegaríamos un día tarde, hasta que al final terminó hablándome en inglés y todo fue más sencillo.

Resulta la crisis era casi hora del lunch. Nos levantamos y nos preparamos para recorrer la universidad. Y pues bueno, un día extra en Nagaoka, al menos tendría tiempo de conocer la universidad de mi primo. Fuimos a la cafetería de la universidad y conocí a sus amigas de México y otras partes de Latinoamérica. La comida de la cafetería me trajo recuerdos de cuando yo estaba en su situación y me hubiera gustado poder estar en la cafetería de mi vieja universidad en Kyushu.

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El clima en Nagaoka

Esta universidad era diferente a la mía, una de las principales razones era la nieve. Aquí todos los edificios se encontraban conectados por puentes para no tener que salir al frío. Ya que como ven en la imagen anterior ese clima era cosa de todos los días.

En el mapa de campus ví que había un Kyudojo, el lugar donde se practica la arquería japonesa, y lo querría conocer. Pero mi primo me dijo que era imposible, ya que toda el área deportiva estaba enterrada en unos cuantos metros de nive.

DSC03104Y bueno, entonces me enseñó el laboratorio de Mecánica donde había sido asignado. Ahí había una computadora para ponernos al día con el mundo exterior.

Más tarde, a la hora de la cena, mi primo propuso ir a comer sushi, así que tomamos un camión de regreso a la civilización. la prefectura de Niigata es reconocida por la calidad de su arroz, además de que al ser costera el pescado también es siempre fresco. Así que el sushi tenía que ser muy bueno. No sabíamos muy bien a donde ir, pero ya en el camión nos encontramos aun amigo de primo que iba a trabajar y nos contó que su familia adoptiva japonesa lo había llevado a un lugar excelente al que podríamos ir. Y dicho y hecho ahí fuimos. Qué mejor que un lugar recomendado por locales.

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Entrada a la Universidad Tecnológica de Nagaoka

El lugar era un kaiten-sushi, de esos donde pasa una bandita con comida. Generalmente esto es el fast food, de los sushis lo cual quiere decir que generalmente se enfocan en precios baratos y no en productos de calidad. Pero este era diferente, el papá de la familia adoptiva del amigo de mi primo, conocía a los del restaurante y sabía que eran de los pocos que servían pescado fresco del día. Eso sí, no era barato, pero valió la pena.

Cuando llegamos pedí un plato especial que traía una probada de como 10 diferentes pescados. Sin temor a equivocarme ha sido el sushi más rico que he comido  hasta ahora. Un atún tan delicioso como nunca, que me hizo dudar de si lo que había probado antes en otros lugares era en realidad atún fresco.

Como llegamos a una hora poco común el lugar estaba semi vació y el chef nos hizo plática y nos recomendó varios sushi. Se sorprendió de nuestra nacionalidad ya que de por sí esa ciudad no es turística, ver un par de mexicanos por ahí era algo aun más raro. Me dió mucha risa que lo que conocía más de México era a Salma Hayek.

Después de una gran cena regresamos a la universidad. Ya era de noche y seguía nevando un poco. Pasamos por otro par de cervezas, y nos preparamos para ir al お風呂 (ofuro). En los dormitorios de mi primo las regaderas eran de monedas, cada minuto tenías que insertar 10 yenes para que saliera el agua caliente. Así que en lugar de auto-torturarnos con ese sistema, fuimos al dormitorio de los japoneses. Esta universidad separa los dormitorios de extranjeros a japoneses y la diferencia es muy notoria. El edificio de los japoneses es mas nuevo, y tiene un ofuro. Mi primo dice que él y otros extranjeros iban a bañarse ahí porque era más cómodo y a los estudiantes japoneses no les importaba, además de que era gratis.

Y sí, los ofuro son de las cosas más cómodas y relajantes de Japón. Es de las cosas que hay que aprovechar cada que se puede.

Al día siguiente ahora sí nos levantamos muy temprano y de hecho pedimos un taxi para ir a la estación de tren. A esa hora los camiones aun no pasaban y tampoco queríamos arriesgarnos a perder el ferry. Llegamos sin problemas a la estación, abordamos el tren y directo al puerto de Niigata.

Pero las aventuras que enfrentamos después de eso las dejaré para el siguiente post.

Por ahora, aquí encuentran todas las fotos: https://plus.google.com/photos/115368046173598110850/albums/5996816060269069505?authkey=CMuvoLXunoL29gE

Continuará..

 

Día y medio en Tokyo

Tokyo (東京) es la ciudad, la más grande de todo el mundo y con la población más grande. En Tokyo encuentras de todo lo que te imagines y de lo que no. Además es la capital de Japón, con todo lo que eso implica. Así que, qué tanto realmente se puede ver de la ciudad en tan solo día y medio. Hay dos opciones, la primera es correr de un lado para el otro y tomar una foto en cada distrito turístico, o elegir unos pocos lugares para recorrerlos y disfrutarlos tranquilamente. Yo decidí irme por la segunda opción.

Esta es mi segunda vez en Tokyo. La primera fue en verano del 2010, cuando terminaba mi intercambio de un año en Japón. Por alguna razón ya nunca me dí el tiempo para escribir todo lo que hice y visité en esas últimas semanas, y tal vez algún día lo haga pero no hoy. Pero es importante mencionarlo porque al ya haber pasado varios días conociendo Tokyo, esta vez quería ver cómo habían cambiado ciertos lugares. Por ejemplo el Skytree, apenas estaba en construcción.

Sábado 1 de Febrero del 2014. Mi avión aterrizó en el aeropuerto de Narita (成田空港) al poco antes de las 4pm, de el plan era tomar el tren y llegar al hostal, para encontrarme con mi gran amigo lhchavez. En el post anterior mencioné como es diferente viajar solo que acompañado, y aunque este viaje fue “solo”, en realidad no. Por azahares del destino coincidió que estos días lhchavez estuviese en un viaje de la chamba justamente en Tokyo, y por qué no, quedarse un fin de semana extra para ir a explorar juntos, así que planeamos vernos en el mismo hostal ese fin de semana y salir a ver con qué nos encontrábamos.

La sensación de llegar a Japón, simplemente bajar del avión y entrar al aeropuerto, me puso muy contento, es como cuando de niño me llevaban a una tiendita a comprar dulces. Además todo es tan limpio y ordenado que te da una sensación inigualable. Ahora, en contraste con la primera vez que llegué a Japón, cansado, sin saber bien a donde llegaría y con un paupérrimo vocabulario, al menos esta vez tenía más confianza en mi japonés. Y que bueno, pues luego luego tuve que usarlo, justo después de pasar inmigración y después de recoger mis maletas, hubo que pasar por aduana donde supongo que algo les llamó la atención y me toco el equivalente a semáforo rojo. El agente aduanal era muy amable pero su inglés era muy básico, entonces empecé a hablare en japonés y así el me empezó a preguntar muchas cosas. Ya cuando le conté mis planes y que ya había estado ahí antes y todo el choro, ya ni le puso tanta atención a mis maletas, y me dio la bienvenida.

No recuerdo exactamente a qué hora llegué al hostal, pero lhchavez ya estaba ahí y la verdad es que aun era temprano, por ahí de las 6pm, hora de comenzar a pasear. Mi amigo estuvo una semana en Tokyo, pero casi todo el tiempo en el área de Roppongi Hills, que es básicamente donde están todas las oficinas, así que le pregunté qué quería conocer. Como ya era prácticamente de noche, en lo que hice check-in y eso pues decidimos ir a un lugar cercano. La primer parada fue el Tokyo Skytree (東京スカイツリー), una torre que se terminó de construir en febrero del 2012 y tiene una altura de 634m lo que la hace la torre más grande del mundo y la segunda construcción más alta, solo después del Burj Khalifa, en Dubai, que alcanza los 829.8m.

Skytree

Skytree

La vista desde el observatorio es increíble. Ver Tokyo de noche es una gran experiencia, es como una ciudad sin límites, llena de luces y edificios que se extienden al infinito. Desde ahí se pueden identificar muchos de los distritos famosos y atracciones, como Odaiba, La Torre de Tokyo e incluso Disneyland Tokyo. Y sí, hay una galería con todas las fotos y el link está al final del post.

Tokyo

Tokyo visto desde el Skytree

De ahí queda muy cerca otro punto muy turístico, en el cuál parece ser tradicional tomarte una foto si vienes a Tokyo. Además de día hay mucha actividad, tiendas de cosas tradicionales y restaurantes. Ahora ya era más cercano a las 8pm o algo así y todo estaba cerrando. El lado positivo es que logramos visitar un sitio muy concurrido en una hora sin gente. Ese lugar es probablemente el templo budista más famoso de la ciudad, está en Asakusa (浅草) y se conoce como Senso-ji (浅草寺).

Kaminarimon

Kaminarimon (雷門) – La foto clásica

雷門 se lee Kaminari-mon y es algo así como la puerta del trueno.

Senso-ji Hondou

En Asakusa de noche

Asakusa de noche

Asakusa de noche

Después de esto ya habíamos caminado bastante y ya todo por acá estaba cerrado. Con mucha hambre, y yo con una sensación rara por no haber dormido por quien sabe cuántas horas, nos decidimos ir en busca de comida. Ahora sería lhchavez quien me guiaría a mi hasta Shinjuku (新宿), al otro lado de la ciudad, a lo que el denominó como “el pasillo de la garnacha”, un callejón junto a la estación JR de Shinjuku que estaba lleno de pequeños locales de comida donde en cada uno no cabían más de diez personas. Casi todos los puestos eran de yakinuku, con el hambre y tiempo encima, pues había que tomar el último tren de regreso al hostal, o pagar taxi (nunca se recomienda pagar taxi, es demasiado caro), nos metimos a un lugar grande, de dos pisos de yakiniku, y pedimos de todo y con unas clásicas cervezas japonesas brindamos y comimos. Ahí intenté leer y traducir el menú, pero la comida es algo muy complicado de traducir, y es algo que en ninguna escuela de japonés te van a enseñar, así que con más experiencia y amigos japoneses, espero un día poder hacerlo. De ahí regresamos al hostal, en exactamente el último tren y por fin a descansar.

Y ese fue mi primer medio día en Tokyo.

Breviario cultural: Hace poco leí que los trenes y el metro en Tokyo no es 24 horas y la gente así lo prefiere, ya que el tener la excusa de “se me va el último tren” es tal vez la única válida y socialmente aceptada para zafarse del trabajo o alguna reunión social. Claro que si el trabajo lo demanda, para eso están los hoteles cápsula, ya que es más barato una noche en estos hoteles que probablemente un taxi.

Dato curioso: cuando visité Tokyo por primera vez, dormí 3 o 4 noches en un café internet 24 horas en Shinjuku. Pagué algo así como $200 pesos mexicanos por 8 horas, con regadera y fuente de sodas sin límite.

Lo malo de viajar por tan poco tiempo a un lugar donde hay tanto que ver es darse cuenta que dormir solo quita tiempo. Así que el domingo había que levantarnos temprano para seguir con nuestro tour por la ciudad. Aún así no nos levantamos tan temprano, pero tampoco tan tarde. El hostal ofrecía desayuno gratuito, que consistía de pan tostado, mermelada y huevos cocidos. Más que suficiente. Con eso en el estomago, salimos a un conbini (tiendita) por un poco más ya que el desayuno no era tan llenador.

Nuestra primer parada fue la Tokyo Tower, antes del Skytree este era el lugar por default para tener una vista panorámica de la ciudad. Además para los que gustan del ánime este es el lugar donde las Guerras Mágicas fueron convocadas al mundo de Céfiro (セフィーロ). Lamentablemente cuando yo visité la torre en el 2010 no fui requerido. En fin, este lugar es muy clásico también por otras razones.

Tokyo Tower

Tokyo Tower

La estructura es similar a la torre Eiffel en Paris, aunque esta es un poquito más alta, 13m para ser exactos. La verdad no nos animamos a subir, pues no había nada nuevo que ver, aunque el paisaje de día cambia al de noche, el clima nublado no ayudaba y pretextos así. Por cierto, si alguien va a Tokyo y quiere disfrutar de este tipo de vistas impresionantes pero gratis, simplemente tiene que ir al edificio de las oficinas del Gobierno Metropolitano de Tokyo, a tan solo unas cuadras de la estación JR de Shinjuku. Vale la pena ir de día y de noche. Lamentablemente nosotros no teníamos tanto tiempo.

Caminamos bastante para llegar a la torre y caminamos aún más de regreso. La siguiente parada fue el Palacio Imperial.

Palacion Imperial

Palacion Imperial

Palacion Imperial

Palacion Imperial

Para llegar a las puertas del palacio hay que caminar montones, ya que se encuentra en algo así como un oasis dentro de la ciudad, rodeado de áreas como las que se aprecian en la segunda foto, llenos de árboles que a mi parecer son como bonsais gigantes.

Justo enfrente se encuentra la estación del tren de Tokyo. La estación de trenes más transitada del mundo. Cuando la visité hace casi 4 años, estaba en remodelación, pero esta vez por fin pude ver de qué trataba.

Tokyo Eki

Tokyo Eki

Tiene un look muy clásico y occidental, muy relacionado con la época de la revolución industrial en Japón. Para cuando llegamos a la estación ya pasaban de las 2 o 3pm, y con tanto caminar y sin comida ya nos andábamos desvielando. Entré a la oficina de información de la estación por dos razones. La primera conseguir mi boleto para el shinkansen (trén bala) que me llevaría a mi siguiente destino, y la más importante (en ese momento) que me recomendaran un lugar rico para comer. Nos mandaron a una plaza comercial justo a una cuadra que decían tenía un kaiten sushi (sushi donde hay una banda pasando con comida). Cuando llegamos se ve que era un lugar popular, pues estaba atascado y tenía una gran línea de espera. Ya sin ganas de explorar más allá entramos a un restaurante que estaba al lado, el cual su especialidad era la Soba (una especia de pasta). Y como sea terminamos comiendo en un lugar muy bueno y muy rico. La parte divertida también fue descifrar el menú (antes de que nos dieran uno en inglés, donde por cierto no venían todas las opciones) así como copiar a los comensales adyacentes la forma de comer cosas que no teníamos idea de que eran.

Y bueno, lo mejor lo dejamos para el final. Parte de la riqueza cultural del país, la cuál atrae a sinnúmero de visitantes y crea hordas de fanáticos, es el mundo del ánime, el manga y los videojuegos. Al ser el último día de lhchavez en Tokyo, no podíamos dejar de lado ir a la Meca de los otakus, Akihabara (秋葉原) .

Akihabara

Akihabara

Akihabara es un distrito con grandes edificios y que abarca un par de cuadras. En cada uno de esos edificios, desde el sótano hasta el piso más alto, hay algo que ver. Akihabara no es algo que se pueda visitar por completo en un día, o dos. Yo ya había dedicado algo así como 2 días y medio para conocerlo y aun así esta vez me encontré con muchas cosas nuevas.

La primer parada fue Don Quijote, una tienda como ninguna otra, un edificio de como 6 pisos donde encuentras TODO. Así de simple, lo que sea, lo que imagines, lo que necesites y lo que no. Desde comida, ropa, muebles, videojuegos, electrónicos, juguetes sexuales, disfraces, música, medicinas, en fin de todo. Bueno ahora que lo pienso no hay ni libros ni animales vivos..pero fuera de eso. Hay un piso lleno de maquinitas de todo tipo, hay otro piso con un Maid Café y en el último piso esta el santuario a las AKB48, el grupo de idols más famoso de Japón. ¿No sabes quienes son?!? entonces mira.

Continuado con el tour, llevé a lhchavez a un Pachinko. Los pachinkos son la forma favorita de algunos, muchos, japoneses de perder el tiempo y dinero. Los pachinko son ruidosos y llenos de humo de cigarro. El pachinko es un juego, es una especie de pinball, en donde el que juega no hace mucho, solo esperar que una bolita de metal caiga en el lugar premiado, así mucha gente pasa horas y horas. Yo nunca le he entendido el chiste. Hay muchas cosas que se pueden decir acerca del pachinko, pero será en otra ocasión si acaso.

De ahí fuimos a incontables tiendas de libros, manga, comics, dvds, musica, figuras seleccionables, etc, etc. Son muchas cosas que ver de un solo y la primera vez siempre sobrecarga los sentidos. Todo es nuevo, ruidoso, colorido y atractivo. Y bueno además de tiendas hay otro tipo de lugar muy particular, conocido como los Maid Café. Oh los Maids Café.. La primera vez que estuve en Tokyo pasé la oportunidad, pero no esta vez. Además aquella vez el mercado estaba muy cerrado a los japoneses, hoy día existe una cadena de estos café que es más amigable, pero aun así confirme que es imposible disfrutarlos sin hablar japones.

Pero, ¿qué es un Maid Café? hmmm, es un café donde sirven, omelettes, cafés y alcohol. Extraña combinación y claro lo más representativo y lo que le da el nombre son las Maids, o en japonés, meidos. Maid, es literalmente “sirvienta”. En estos cafés las meseras se visten con un “traje típico” de sirvientas francesas, pero acomodado al estilo loli. Hay algo de historia por detrás, pero una imagen dice más que mil palabras:

Fue una experiencia interesante, los detalles característicos son que cuando llegas te preguntan por tu nombre y siempre se refieren a ti por tu nombre adicionando el postfijo, master. Hablan mucho y depende de si alguien en alguna mesa pide un set especial, también cantan y bailan. Generalmente le ponen dibujitos a la comida y al café y al final te dan un souvenir y una foto para el recuerdo.

Maid Cafe en Akihabara

Maid Cafe en Akihabara

Inesperadamente, en la mesa de al lado había dos japoneses que nos comenzaron a hacer plática, y resulta que uno de ellos era programador y el otro trabajaba en Sony, pero en su tiempo libre organizaba un evento llamado StartUp Weekend, muy parecido al iWeekend que nosotros organizamos en Querétaro. Eventos que son para hacer empresas de base tecnológica en solo un fin de semana. Quién diría que hasta acabaríamos conociendo gente. Hasta terminamos intercambiando cuentas de twitter:

Y bueno de ahí salinos y caminamos otro rato, pero las tiendas también comenzaban a cerrar y decidimos que era hora de volver al hostal y ya ahí cerca buscar algún lugar para ir por una chela. Casi llegando al hostal pasamos por un Karaoke, y le pregunté a lhchavez si ya había ido a uno. Para mi los karaokes en Japón son algo muy diferente al concepto que conocemos, al menos en México, y es otra de esas experiencias que sugiero. Pedimos una hora de karaoke y al final nos quedamos casi dos. Fue divertido, pero terminamos sin voces. De ahí regresamos a dormir.

A la mañana siguiente, mientras desayunábamos en el hostal, en la pantalla que había estaban transmitiendo el Super Bowl, era el segundo cuarto y los Seahawks ya estaban partiendo madres. Y aunque no lo sigo mucho fue curioso, peor al terminar nos levantamos rápido y nos fuimos. Y es que estando en Japón el superbowl no es realmente un evento significativo. Antes de salir tome está foto del comedor, con solo una persona, que ni siquiera veía la tele.

DSC03082Finalmente, frente al hostal nos despedimos para cada quien seguir con su itinerario. Lhchavez regresaría al aeropuerto y yo iría a la estación de trenes para abordar el que me llevaría a mis próximos días de aventura.

La del recuerdo

Para solo día y medio yo quedé satisfecho, al menos sabiendo que en una semana estaría de vuelta para hacer las últimas compras antes de regresar. O al menos eso planeaba.. pero eso es para otro post.

Creo que este ha sido mi post más largo hasta el momento, su alguien leyó hasta aquí, lo agradezco.

Por cierto, las fotos de Tokyo están en:

https://plus.google.com/photos/115368046173598110850/albums/5988633387397652273

¡El regreso a Japón!

Por fin, después de casi 4 años de haber estado de intercambio en Kitakyushu, he regresado a Japón. Un viaje corto, que se puede llamar express, pues solo fue de una semana, pero un viaje muy bien aprovechado, donde tuve la oportunidad de vivir nuevas experiencias, conocer nuevos lugares y sobretodo compartirlo con gente cercana a mi.

Viajar es increible, no importa si es cerca o lejos, pero siempre es mejor cuando tienes con quien compartir la experiencia. “Sometimes the beauty of travel is not as beautiful when you don’t have someone to share it with.” (Nomadic Matt , 2013).

Desde que dejé Japón en agosto del 2010, siempre quise volver, es más probablemente nunca me quise ir, pero así son los intercambios. Mi plan original era regresar a los 3 años, y reunirme con los dos más grandes amigos que hice en ese año. Pero por muchas razones eso no fue posible, para cuando llegó la fecha prometida, 2 de 3 no estábamos en Japón. Pero tampoco fue el fin del mundo, yo sabía que volvería y la oportunidad perfecta se dió este año.

El año pasado me enteré de que mi primo Luis logró obtener una beca por parte de su universidad para estudiar 6 meses en Japón, y que mejor pretexto que el de irlo a visitar. Después de todo qué mejor manera de revivir mi experiencia, que visitando a alguien que estaba viviendo esa misma gran experiencia. Originalmente había pensado ir a finales de año 2013, pero después de pensarlo bien no le encontré mucho sentido, la verdad es que creo que hay mejores épocas para ir a Japón, pero se que mi primo tampoco estaría mucho tiempo. Entonces recordé un lugar que me quede con muchas ganas de visitar en invierno, la isla de Hokkaido.

Japón está compuesto de 5 islas principales, Honshu (donde está Tokyo, Osaka, etc..), Kyushu (donde vivía), Okinawa (muuuy al sur), Shikoku (al este de Honshu) y Hokkaido, la isla más al norte, y por lo tanto la más fría. Cuando estuve en Japón tuve la oportunidad de recorrer desde Okinawa hasta Tokyo y un poco más arriba (Nikko), y es así como me quedé con las ganas de llegar más al norte. Además de que en Hokkaido se encuentra la ciudad de Sapporo, así es como la cerveza, lugar que también es mundialmente famoso por su festival de invierno, en donde hay grandes esculturas de nieve; tan grandes como edificios de 2 pisos y decenas de esculturas de hielo expuestas en las calles de la ciudad. Y es así como la planeación del viaje comenzó.

La ruta planeada fue comenzando en Tokyo(1), para luego ir a Nagaoka(2) en la prefectura de Niigata(3), donde se encontraba estudiando mi primo. De ahí tomaríamos un ferry que nos llevara hasta Hokkaido(4) y luego viajaríamos en tren hasta la ciudad de Sapporo(5). Buscando alojamiento encontré que podríamos visitar otra ciudad en Hokkaido llamada Asahikawa(6), también conocida como la ciudad más fría de todo Japón, pues ha llegado a temperaturas en invierno de -40°C. Y claro de ahí solo quedaba regresar a Tokyo.

hokkaido_route2014

Y todo eso en tan solo una semana, pero por muy reducido que parezca el tiempo, fue muy bien aprovechado. Lamentablemente en este momento no escribiré sobre todo el viaje por dos razones. La primera es que quiero evitar otro post inmenso de 2500 palabras donde al final termino omitiendo detalles que me gustaría mencionar y la segunda y más importante es que es domingo y son las 11:50pm y sé que esta semana será algo pesada así que prefiero los demás post con calma. Solo no quería dejar esta aventura para quien sabe cuando, porque ya estamos en Marzo y creo que este año se me está pasando demasiado rápido.

Así que sin más, próximamente la reseña y muchas fotos de todo el viaje.

continuara

Dos semanas en la Tierra Media (Parte 5) FINAL

Y finalmente a poco más de un mes de haber retornado de esta aventura que puedo contar la parte final del viaje. Y no es que no haya querido publicarlo antes pero había tenido mucho trabajo, y como el clima ha mejorado mucho por estos lares, intento no quedarme en mi casa los fines de semana. Pero ahora que tengo la oportunidad necesito terminar de escribirlo porque siento que ya se me empiezan a olvidar detalles y no quisiera dejar el relato sin terminar.

Y por si algún perdido empieza a leer esto, le recomiendo leer las partes anteriores ya que esta es la última de una serie de cinco entradas: Parte I, Parte II, Parte III y Parte IV.

Por cierto, por lo mismo de que es el último post, este será un poco más largo, pero con muchas fotos.

Y bueno, me había quedado en que amanecimos al lado de la playa en un lugar sorprendentemente bello. En sí donde dormimos no tenía nada muy especial, excepto que era muy amigable con el ambiente y todo era energía solar y esas cosas. Lo anunciaban como un lugar para alejarte del estrés de la vida moderna. Aunque creo que no era un lugar muy para mí, yo necesito un cable ethernet conectado a mis venas… no tanto así pero si extrañaba el Internet omnipresente.

Nuestro siguiente punto de visita era Farewell Sip, una península muy peculiar:

Farewell Spit

Farewell Spit

Pero antes de recorrerla en una cafetería nos dijeron que fueramos a Wharariki beach, donde la marea estaba baja y había una colonia de focas bebes. Y la verdad es que farewell spit se veía como caminar por esa delgada línea que se ve en la imagen anterior, que por cierto no se podía llegar caminando hasta la punta del final. Para llegar ahí solo se puede una vez al día tomando un tour en camión que sale como a las 6 am… Pero que bueno que no hicimos eso porque entonces no hubieramos llegado a aquella fantástica playa.

Wharariki Beach

Cambiamos nuestro rumbo hacia esta playa, el clima se despejó, y en tan solo una mañana pudimos lograr de Nueva Zelanda como se debe, al menos como aparece en las postales. Para llegar a esta playa primero nos estacionamos en una granja de ovejas, estas granjas abundan por todo el país, así que yo diría que es una vista muy tradicional.

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Luego caminamos por unas colinas muy verdes y pintorescas:

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Para encontrarnos con un pequeño desierto antes de llegar a la playa.

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La playa era inmensamente grande, tanto que había gente cabalgando, y después de pocos minutos caminando te das cuenta el por qué. Todo parece cerca pero no lo está, afortunadamente era temprano y había buen clima. Además de la colonia de focas había muchas cuevas para explorar.

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Esa fue solo la primer cueva, aunque una de las más grandes, de ahí caminamos por al playa

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Para encontrarnos con la colonia de focas que se encontraban retozando y jugando, mientras de lejos focas más grandes las cuidaban. Algo curioso que vi, no solo en esta colonia de focas, pero siempre había gaviotas que parecían estar de niñeras.

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Aquí otra cosa que me volvió a sorprender, al igual que cuando vimos los pingüinos, fue el respeto de la gente con los animales. A pesar de que todos eran turistas de distintos países, y no había ningún tipo de barda, letrero, ni cuidador (fuera de las gaviotas), nadie hacía ruido ni trataba de acercarse mucho para no perturbar a la naturaleza.

Después de eso había mucho por explorar, y claro que aun queríamos regresar a Farewell Spit, pero era temprano y a mi me encanta conocer hasta el último rincón cuando visito un lugar que me gusta. Un dato importante es que yo había manejado y yo tenía las llaves del coche. Entonces cuando estábamos en las focas les avisé a mis primas que iría hasta al otro extremo de la playa para ver que había. Y pues así fue, entré a muchas cuevas, y tomé muchas fotos, un lugar realmente maravilloso, que quizás no se hubiera podido apreciar tanto de no haber sido por el magnífico clima.

Cuando llegué al otro extremo de la playa había más rocas y encima de ellas había una foca que parecía muerta, pero cuando me acerqué más oí la respiración y mejor me alejé, pues resulta que las focas pueden morder. Hace poco vi un comic que decía que las focas eran el equivalente de las sirenas pero con perros en lugar de humanos. Ya en algún lugar en Nueva Zelanda había leído que un recuerdo que no te quieres llevar es una mordida así que es mejor tener cuidado. Así que seguí mi camino explorando las cuevas. Había una que se veía muy interesante y había marcas de zapatos indicando que mucha gente ya había pasado por ahí. Para mi eso fue suficiente para considerarlo  como un lugar seguro, a pesar de que era una cueva muy obscura. Y entré como si nada cuando de repente empiezo a escuchar unos ladridos muy cercanos y muy graves.. y sin pensarlo salí corriendo… ya después entendí que seguro había una foca durmiendo y probablemente la había despertado, pero en el momento si fue un gran susto. Afortunadamente no me mordió, pero al menos salió algo interesante que contar por andar explorando cuevas.

Y como comenté en un principio, la playa era de distancias engañosas, y mi exploración me tomo un par de horas, entonces supuse que era hora de buscar a mi primas. Yo imaginé que si estarían viendo la playa era lógico que en un momento nos cruzáramos, pero eso no pasó. Así que supuse que lo mejor sería esperar en el coche.

Pero de regreso me encontré con una oveja que no era como las demás, era una oveja que no deseaba ser parte del rebaño, era rebelde, era una OVEJA PUNK:

¡Oveja Punk!

¡Oveja Punk!

Por que quién dice que las ovejas no pueden expresar su independencia pintándose el pelo.

Y después de una visita que me hizo sentir muy satisfecho en cuanto a mi necesidad de explorar, me encontré con que mis primas ya estaban en el coche.. con no muy buena cara.. supongo que regresaron antes al coche y no les agradó darse cuenta que no tenían las llaves, pero bueno, fue un error de comunicación ya que yo pensé que ellas seguirían caminando por la playa y ellas no me avisaron del límite de tiempo. Pero bueno nada grave ya que de ahí regresamos a Farewell Spit. Y justo a tiempo, pues la marea ya empezaba a subir, cubriendo la entrada a las cuevas, al mismo tiempo que unas nubes aparecían en el cielo.

Farewell Spit

De regreso a la península estrecha que se ve como el pico de un kiwi. Regresamos al mismo café que visitamos en la mañana, ya que no habíamos desayunado. Después de recuperar fuerzas y energía, salimos a caminar para ver hasta donde se nos permitía llegar. El cielo se empezaba a nublar y el clima estaba refrescante, lo que ayudaba a la caminata, sin embargo el camino me pareció un poco monótono. Al principio te encuentras con un mar en marea baja, que solo conserva pequeños pozos de agua. El camino a la orilla de la playa está repleto de conchas que vas pisando y escuchas como truenan. Es un sonido placentero al principio, pero luego cansa al oído y al zapato.

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Caminamos y caminamos y caminamos.. y seguimos caminando. El final se veía muy lejos, y no veíamos ningún letrero que marcara el límite. Luego descubrimos unas dunas de arena entre los extremos de la estrecha playa por donde parecía que caminábamos por un gran desierto.

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Y creo que eso fue el gran atractivo, pues después de caminar prácticamente sin rumbo decidimos dar la vuelta y regresar al auto a nuestro siguiente punto de interés.

Waikoropupu Springs

La historia de cómo y por qué llegamos a este lugar es muy corta pero vale la pena mencionarla. Un día navegando por lugares aleatorios en Internet (usando Stumble Upon), me encontré con un sitio que hablaba de los lugares con el agua más pura y transparente del mundo. Eso fue como en Junio del año pasado (2012), mucho antes de comenzar a planear el viaje, pero decidí que si se armaba, tenía que ir a conocer ese lugar. Y pues casi un año después aquí llegamos:

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Australia’s Largest Spring and the world’s clearest water!

*El manantial más grande del continente Australiano y el agua más clara del mundo.

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Tal vez en foto no se vea como mucho, e incluso en Internet no he encontrado una buena foto del lugar, pero el agua es increíblemente clara, no solo del manantial, pero a pesar de que se alcanza a ver el fondo, este está muy lejos, no recuerdo a cuanto pero probablemente eran más de 10 metros. Otra manera de entender que tan clara es el agua es que en distancia horizontal se puede alcanzar a ver una distancia de hasta 63 metros.DSC01657

Y no solo era el manantial, pero los ríos que salían de el los que estaban muy claros. Fue muy gracioso ver como se prohíbe todo tipo de contacto con el agua para que no se ensucie (no se puede beber ni tocar), pero ves como llegan los patos como si nada a nadar.. como si estuvieran tan limpios ¬¬..

Y así concluyó nuestra breve pero maravillosa visita a Golden Bay, otro lugar al que me gustaría regresar con más tiempo.

Nelson (Abel Tasman National Park)

En Nelson, se encuentra el Parque Nacional Abel Tasman, una reserva natural enorme al lado de la playa en la parte norte de la isla sur. Es un parque enorme con caminos que puedes recorrer en desde un par de horas hasta una semana. La atracción principal no es nada más ni nada menos que estar con la naturaleza. A mi que me encanta caminar por caminos de tierra, entre los árboles, subiendo y bajando montañas, me gustó mucho. En cuanto a las fotos, siempre hago lo que puedo con mi cámara tipo “point and shoot” aquí no tengo tantas fotos que compartir.

El tour del día incluía levantarnos muy temprano, y tomar un aqua taxi, que nos dejaría en una playa donde caminaríamos unas 2 horas y media aproximadamente hasta llegar a otra playa, donde encontraríamos kayaks para irnos via marítima a la siguiente playa y de ahí tomar el aqua taxi de regreso y de regreso al hostal.

Todo fue como planeado pero no sin sus sorpresas. La primera de ellas fue que donde abordamos el primer aqua taxi era una bahía casi sin agua. Se veía el muelle pero abajo solo había arena.. la marea parecía extrañamente demasiado baja. Pero al parecer eso era algo normal y los aquataxis estaban preparados, pues para llegar al mar eran remolcados por taxi-tractores… mejor vean:

Aquataxis impulsados por un tractor

Aquataxis impulsados por un tractor

Los tractores remolcaban las lanchas hasta que estas pudieran flotar y acelerar para salir al mar. Y luego de que llegamos a nuestra playa de destino, pues los botes no llegaban tan cerca para no quedar encallados, por lo que había que caminar un poco:

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De ahí fue una tranquila caminata de un par de horas, hasta llegar a la siguiente playa. En esa otra playa nos encontramos con una mexicana. Aquí encontrar mexicanos es algo muuuy raro, tanto que en algunos hostales decían que eramos los primeros que tenían en muchos años, pero siempre es alegre encontrarse con un paisano.

Ahora más o menos la misma distancia caminada sería la distancia en kayak la cual sobrestime. Mi única experiencia previa en un kayak había sido unos meses antes en el Lago Washington, en el cual me me volteé a la mitad del lago. Y otra ocasión donde no paso nada. Pero hacer kayak en el mar es MUY diferente por el oleaje y la forma en que direccionas el kayak usando unos pedales en los pies. El tramo fue largo y un poco cansado, pero a la mitad pasamos por otra colonia más de pequeños.. ya no me acuerdo si leones marinos o focas. Lo diferente es que en esta ocasión nosotros también estábamos en el agua, y después de unos 10 minutos sin movernos, los pequeños animales se sentían con confianza y comenzaban a nadar a nuestro alrededor y por debajo del kayak, cada ve acercándose más y más. De hecho cuando nos íbamos nos comenzaron a seguir, claro que en ese momento salió la mamá a traerlos a todos de regreso, pero fue una gran experiencia.

Yo remando en lo que mi prima disfrutaba el paseo

Yo remando en lo que mi prima disfrutaba el paseo

Cuando por fin llegamos a la siguiente playa eramos el último tour del día. Y solo quedaba tomar un aquataxi de regreso, excepto que todos los kayaks que habían llegado a esa playa por muchos otros turistas había que regresarlos de algún modo. Y por qué no, subirlos TODOS en nuestra lancha:

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Apróx 21 kayaks

Esa foto es de cuando llegamos con casi 21 kayaks encima. Y sí, en ese momento aun seguíamos adentro del bote. Fue impresionante ver como iba apilando los kayaks, y nosotros encerrados adentro junto con otros turistas y un guía. Era tanto el peso que dos personas nos tuvimos que meter bajo la proa del bote, en un compartimiento para maletas, para lograr el contrapeso para no voltearnos. Al mismo tiempo otro bote nos iba rodeando, generando oleaje que nos ayudaba a ganar velocidad. Eso si fue toda una aventura, lamentablemente estuvimos a 2 kayaks por debajo del récord local..

Ese día regresamos exhaustos pero contentos al hostal, listos para despedirnos de la isla sur, pues al día siguiente sería en el cual tomaríamos el ferry de regreso a la isla norte. Pero eso no nos detuvo para ver más cosas antes de irnos, ya que al día siguiente nos levantámos por ahí de las 5am (ya no recuerdo bien) para ir a ver el amanecer a la Apple Split Rock (roca partida como manzana), una roca muy famosa del parque Abel Tasman, que vímos el día anterior desde el aquataxi, pero nada como estar ahí para ver el amanecer.

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Aunque para mí podrían anunciarla para los viajeros geek, como la Roca Pacman y así ni yo hubiera dudado cuando me dijeron de madrugar.

Roca Pac-man

Roca Pac-man

Y así es como nos despedimos de este parque para encontrarnos con nuestro transporte a nuestra última parada.

Camino a Picton (Marlborough Sounds)

Claro que eso no quiere decir que el camino no haya estado digno del momento. Un cierre con broche de oro, con un clima que ya hubieramos querido en otras carreteras y un paisaje paradisiaco. Los Marlborough Sounds se pueden apreciar y disfrutar con un clima como el de las fotos:

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Y así es como llegamos a Picton, en donde regresamos el coche, que tan buen servicio nos dió, pues nunca nos dejó tirados y aguantó todo tipo de clima. Y nos subimos al ferry para disfrutar de la vista y relajarnos un poco más.

Ferry a Wellington.

Adios Isla Sur

Adios Isla Sur

Salud por la Isla Norte

Salud por la zzzz…..

Wellington

La última parada y la ciudad capital de Nueva Zelanda. Qué esperan de una capital de un país cuando la visitan. Viniendo de México tenemos la idea de que las ciudades capitales son grandes y muy importantes. Pero si lo comparamos con Estados Unidos las ciudades capitales no son la gran cosa. Claro que si nos vamos a Europa, la ciudades capitales vuelven a ser relativamente grandes, ruidosas y ocupadas. Así que mentalmente me preparé para llegar a una gran ciudad. Pero oh sorpresa, Wellington me pareció aun más pequeño que Auckland, no se si en extensión, pero no se veía como una gran ciudad. Esto no es algo malo, solo que no me lo esperaba.

Llegamos un viernes por la tarde, y en lugar de tomar un camión o taxi atravesamos toda la ciudad caminando para llegar a nuestro hostal. Eso suena como mucho pero fueron como 20 minutos caminando. Lo único malo era ir cargando todo el equipaje. La ciudad aunque pequeña, se veía ordenada y con cierto atractivo. Aunque, no era tan tarde y todo ya lo estaban cerrando.. les recuerdo que era viernes y eran como las 5 o 6 pm.. lo único que había eran los bares y restaurantes.

El segundo día fuimos a Weta Caves, el estudio donde hacen la magia detrás de las películas de El Señor de los Anillos y El Hobbit. Y no me refiero a los efectos especiales, pero a los efecto reales. Todas las armaduras, armas, escudos, etc.. los hacen ahí.

WETA

WETA

Aquí tomamos un tour para ver como desarrollan toda la parte creativa y los otros proyectos en los que han trabajado. Lo más interesante para mi fue saber que casi todas las armas y armaduras se forjan en metal cual si fueran reales para darles el detalle cuando hay acercamientos de cámara. Sin embargo si quieres comprar una de estas piezas dicen que solo las venden a coleccionistas privados.

 

Armas LOTR

Armas LOTR

Estas armas que ven sí se vende, pero no son reales, son más de exhibición. Anque aun así si se me antojó llevarme un par.

La segunda parte del día la dedicamos a recorrer caminando un poco más del centro de la ciudad y visitar el museo Te Papa, que es EL Museo de Nueva Zelanda.

Te Papa

Te Papa

Hay muchas salas de historia natural, de la formación de la tierra, animales. Y luego está la parte antropológica con la historia de la llegada de los Maori y de las colonias inglesas. Finalmente, y algo por lo que más vale la pena visitar es el piso dedicado exclusivamente a los Maori. Donde se encuentra una réplica de su templo sagrado y un centro de reunión donde se busca unificar los mundos tradicionales y modernos:

Casa Sagrada Maori

Casa Sagrada Maori

La Casa de Juntas

La Casa de Juntas

Esta segunda casa esta llena de adornos y simbolismos, en la galería de fotos hay varios acercamientos que vale la pena ver.

Y por supuesto no podía faltar algo del relacionado con El Señor de los Anillos, aunque sean 3 grandes troles que intentan matarte:

Troles!

Troles!

Esa noche fue la última cena juntos, pues al día siguiente yo tomaría un avión a Auckland para regresar, mientras que mis primas tomarían un coche muy temprano para continuar con el viaje durante otra semana más, pero como no tienen blog nadie sabrá que vieron :p

Aun así el domingo mi vuelo no era tan temprano, tuve tiempo de dar una última caminata, aunque a las 10am todo se encontraba aun cerrado, ni siquiera para comprar recuerditos. Así que regresé al museo, el cuál tenía una exposición temporal llamada Game Masters, que era de videojuegos. Ahí pude jugar las maquinitas originales de Donkey Kong, Asteroids y otros.

Finalmente en el aeropuerto de Wellington pude bebí mi último L&P (un refresco local muy bueno que sabe como el centro de los dulces seltz), y emprendí el viaje de regreso.

Aeropuerto Wellington

Aeropuerto Wellington

Y así termina este intenso viaje de tan solo 2 semanas. Y como este post ya fue el doble de lo normal, dejaré mis pensamientos y reflexiones para otro día con más calma. Pero espero que si de casualidad alguien se dió a la ardua tarea de leer lo que yo escribo, se haya podido encontrar con algo interesante.

FIN

Dos semanas en la Tierra Media (Parte 4)

Ya casi un mes de que regresé y no termino de contar acerca de todo el viaje, y por si se lo preguntan, la respuesta es no. Este post aún no es el último, pero los puedo decir que es el penúltimo. Antes de hacer cada post me pongo a elegir las fotos que me gustaría agregar y con eso me baso para escribir los relatos.

Y bueno si quieren empezar a leer esta historia desde el principio, aquí los links: Parte I, Parte II, Parte III.

Y como nos habíamos quedado en medio del carretera, nos adelantamos hasta el primer destino del cual escribiré.

Queenstown

Básicamente esto lo dice todo:

“No-one’s ever visited Queenstown and said, ‘I’m bored’.”  –Lonely Planet

Esta cita la vi en el tumblr de alguien más, pero me pareció muy oportuno incluirlo aquí. Y es que Queenstown es una ciudad pequeña junto a un lago. Pero como sus propios folletos la describen, es La Capital Mundial de la Aventura. Y después de estar ahí por tan solo 2 días, yo creo que sí lo es. Básicamente puedes hacer de todo lo que se te podría ocurrir, desde una caminata tranquila junto al lago, o cualquier tipo de deporte acuático, hiking, escalada, parepente, paracaídas, incluso skii y snowboarding en invierno, y por supuesto es la cuna del bungy. Por si esto fuera poco es de la ciudades más animadas de todo el país, donde encuentras gente a todas horas del día y de la noche en la calle haciendo algo interesante.

Nuestra primer parada en esta ciudad era uno de los tan esperados tours de la película El Señor de los Anillos. Aunque la verdad, este fue un poco decepcionante. Nos subieron a una camioneta llamada LGOLAS

Placas de la camioneta del Tour

Placas de la camioneta del Tour

Y primero nos dieron una vuelta por un de los lagos cercanos, lo cual hubiera resultado ser totalmente intrascendente, excepto por la siguiente imagen:

pony-bike

De la cosas más random que he visto alguna vez. Pero bueno, siguiendo con el tour, nos llevaron a unos lugares donde nos señalaban unas montañas y nos ponían una foto de una escena y nos decían que eran las mismas montañas. Lo cual era cierto.. pero no muy emocionante. También vimos el lugar donde estaba la torre de Sauron (creo) y resulta que en ese mismo lugar habían filmado la película de X-Men Origines: Wolverine, específicamente la escena donde explota el granero y hay un persecución en motocicleta. Ah sí, otra cosa que también me gusto fue ver el árbol donde se inspiraron para crear a Bárbol (Treebeard) en la película:

Barbol (Treebeard)

Bárbol (Treebeard)

Después de eso y de visitaro algunos otros lugares de las películas, nos dieron capas y espadas para jugar y pelearnos. Lo cual si fue entretenido, pero insisto que no era la idea del tour.

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/* Nota al margen del viaje: La semana pasada descubrí que puedo comprar espadas reales y armaduras y todo eso en Internet, y además que existe algo llamado LARP (Live Action Role Playing), es como jugar D&D, pero en un escenario de verdad y con artículos reales */

Y básicamente eso fue el tour. Regresamos al hostal, que fue uno de los mejores del viaje, pues si no me equivoco fue el único con internet gratis e ilimitado. Y antes de que cayera la noche salimos a recorrer  las calles de Queenstown en busca de comida. Y, ¿recuerdan las Hell Pizza, del post pasado? Pues aquí comimos en las Devil Burgers! Había buena chela y la comida también era excelente. Aunque resulta que en Queenstown el lugar más famoso de hamburguesas es Fergburger.. y nunca me enteré bien por qué, pero intentamos ir y había DEMASIADA gente. La historia del lugar, si mal no recuerdo empezó como la comida para junkies y borrachos después de que todo había cerrado, ni siquiera era un local, pero su fama fue creciendo bastante.

El siguiente punto dentro de Queenstown fue subirnos al teleférico y disfrutar de la vista de la ciudad antes (y después) del anochecer.

Queenstown de día

Queenstown de día

Queenstown de noche

Queenstown de noche. ¿Adivinan dónde es el centro?

Después de eso tuvimos tiempo de ir por unas chelas y a dormir. Aunque como desde hacía mucho tiempo no tenía internet, aproveche un rato para ponerme al día, en eso otro huéspedes comenzaron a ver una película en el lounge, Eurotrip, que yo no diría que es muy buena, pero tiene un poco el sentimiento del viajero (combinado con la siempre innecesaria estupidez de muchas gringas).

Al siguiente día había que levantarnos temprano, porque olvide mencionar que antes de que terminara el día aparte mi lugar para saltar en bungy a la mañana siguiente.

Bungy

El bungy fue tomado de una práctica sagrada maori y fue adaptada hasta convertirla en lo que es hoy. Queenstown fue en donde se inventó, no por los maoris, pero por las personas que descubrieron lo divertido que podía ser y que decidieron aventarse de un puente por primera vez. Y en ese mismo puente donde fue el primer salto, el Puente sobre el río Kawarau, con una altura de 43 metros de donde decidí sería también mi primer salto.

La idea de saltar en bungy me habría rondado mucho antes de mi primer salto con paracaídas que fue en el 2008. Sin embargo en México había escuchado muchas historias de terror de gente que quedaba muy lastimada de la espalda, ya que saltaban con equipo de escalada que es como justamente no se debe hacer. Y desde entonces no se había presentado la oportunidad, pero Nueva Zelanda fue un lugar que me dió tanta confianza, que la verdad no dudé en tirarme al vacío. La sensación es completamente distinta al paracaidismo. Cuando me tire del avión sentí como si estuviera flotando sobra las nubes. En el bungy sentí algo que ya había sentido en alguna montaña rusa, cuando vas en caída libre, solo que aquí no hay un riel que seguir y que te levante. Sientes como vas cayendo y la fuerza del aire aumenta, como si estuvieras a punto de ponerte el madrazo de tu vida. Y a pesar de todo ser tan rápido, lo sentí más largo y tuve tiempo de pensar en cada detalle de lo que veía y sentía. Antes de saltar me preguntaron si quería tocar el agua, y pues por qué no. Y así fue:

3.. 2.. 1.. ¡Jump!

3.. 2.. 1.. ¡Jump!

Waaaaaaaaaaa

Waaaaaaaaaaa

¡Splash!

¡Splash!

Y así de rápido pasó todo. Había muchos turistas en el puente tomando fotos de todo y luego varios se tomaron foto conmigo ya después de saltar. Y como de costumbre era hora de salir corriendo a nuestro próximo destino, Wanaka… excepto que empezó a llover bastante.. y ya que nuestra ruta incluía puros sitios panorámicos, pues nos quedamos sin nada que hacer, pero en eso nos topamos con… ¡Puzzling World!

Puzzling World

Este es un lugar que le encantaría visitar a mis amigos Mariño y Moi, que son tan fans de los puzzles físicos. Esto es como un gran museo interactivo de puzzles. Hay un gran salón con mesas y muchos acertijos en cada mesa para entretenerse. Perfecto para un día lluvioso, además de que tienen algunas salas con ilusiones ópticas, hologramas, y algo como la casa de tío chueco. Una de sus atracciones principales es un laberinto de verdad, donde tienes que encontrar las 4 esquinas y luego encontrar la salida. Y a pesar de la lluvia decidimos salir a completar el laberinto que nos tomó como 30 min. Por cierto el laberinto tenía ciertas salidas de emergencia por aquello de la gente con poca paciencia o claustrofóbica.

Puzzle World

Puzzling World

Laberinto

Laberinto

Encontré la salida

Encontré la salida

Y si no me creen que enconté las cuatro esquinas, lo pueden verificar en las fotos que subo en Facebook y G+. Por cierto, aquí volví a enfrentar a mi cámara contra el agua, y sobrevivió.

Fox Glacier

Otro maratón en carretera y llegamos al Fox Glacier. Geográficamente está justo atrás de Mt. Cook, sin embargo la única manera de llegar de un a otro es o rodear por carretera manejando mucho kilometros o por helicóptero. Este glaciar es uno de los más famosos, junto con el Franz Joseph (que creo es más famoso), pero nosotros decidimos venir a este.

El hike fue de unas 4 horas ida y regreso. Primero llegamos en camión, luego caminamos a lo largo de un río para acercarnos al glaciar. Ahí te enseñan varios derrumbes los cuales solían ser los caminos al glaciar, también nos contaron de como este ha ido reduciendo su tamaño con el tiempo. Antes de salir nos dieron botas y crampones adecuados para caminar sobre el hielo.

A pesar de que lleve mi cámara con su pila y 2 pilas de repuesto al viaje, mi cámara decidió tomarse el día. Vió el glaciar, le dió frió y se apagó.. yo temía que tanta lluvia la hubiera descompuesto, pero afortunadamente mi celular me salvó para tomar fotos, además de que mis primas tambien llevaban cámaras.

La única foto que tomó mi cámara

La única foto que tomó mi cámara

Me gustó caminar sobre el hielo y sobre las escaleras que esculpen sobre el glaciar cada mañana para que los turistas podamos subir. En este viaje fue el más tenso para mis primas. Marce que le tiene miedo a caerse cuando esta en cualquier tipo de piedra, escalera o montaña y Coss, quien la iba deteniendo durante todas las horas que duró la caminata, por lo que a mi parecer se merece una medalla. Por esa misma situación yo me encargué de documentar con fotos.

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Para mi este fue un lugar relajado, con una muy buena vista y haciendo algo que nunca había hecho antes. Todo un éxito, digo después de lo nublado de Milford Sound y de las lluvias en Wanaka, ya nos tocaba algo que saliera como planeado.

En este punto ya estamos en la costa oeste de la isla sur. Y manejaríamos toda la costa hasta llegar al parque natural Abel Tasman. Pero nuestra primera era para pasar la noche en una pequeña ciudad llamada Greymouth, donde encontramos el MEJOR HOSTAL en el cual me haya quedado alguna vez, a pesar de que el internet no era gratis e ilimitado.

Greymouth

Llegamos directo al supermercado por provisiones. Y de ahí a buscar nuestro hostal. Por fuera no se veía como mucho, y la ciudad tal como su nombre lo indica se veía un poco gris. Pero al llegar al hostal todo cambió. He aquí mi review en Trip Advisor (en inglés). El hostal te presta kayaks y bicis gratis. Nos dijeron que el atardecer se ve muy bien pero que había que correr, entonces Coss y yo tomamos las bicis intentando llegar al muelle donde era famoso ver el atardecer. Aunque no conocíamos la ciudad teníamos un mapa y pues a la aventura. Nos perdimos… y no llegamos a tiempo, pero eso no quiere decir que no nos haya tocado disfrutar por lo que habíamos salido a buscar.

Atardecer en Greymouth, NZ

Atardecer en Greymouth, NZ

Ahora sí, al siguiente día partimos a manejar por el tramo de carretera que es considerada como entre una de las 10 con mejor vista en todo el mundo.

Punakaiki (alias “Las rocas Hot Cake”)

Una de las paradas intermedias fue visitar las rocas Hot Cakes, o Pancakes.. y por qué se llaman así, pues vean:

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Si ven la segunda foto y les parece reconocer ciertas siluetas o formas, no es que esten locos, pero en realidad mucha gente lo ha notado, he aquí una guía de las formas que pueden encontrar.

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Y después de esto todo fue carretera, la vista si era muy buena, pero el clima estuvo un poco gris y nublado, por lo que las fotos no logran captar nuestra percepción del lugar. Y pues por qué no, otra razón para regresar.

Swing Bridge

De ahí fuimos a Fould Wind Cape, un faro, y luego pasamos por un puente colgante que era el más largo de Nueva Zelanda o algo así. No era tan alto, pero era emocionante. Era muy angosto y se movía mucho. Yo me divertí aterrorizando a mi prima que le tiene miedo a las caídas.

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Por cierto, este puente me recordó mucho a uno que crucé cuando estuve en Vancouver, Canadá, el Capilano Suspension Bridge.

Camino a Golden Bay

De ahí seguimos manejando toda la tarde hasta que llegó la hora de llegar al hostal. Otro hostal a la mitad de la nada, sin dirección que le pudiéramos poner al GPS. solo sabíamos que ibamos en dirección a Golden Bay, pero nada más, sin señal en el celular.

Derrepente la carretera comenzó a subir por una montaña con curvas muy cerradas, que requerían vueltas de casi 180° y en una carril al lado del barranco. Muy interesante la carretera, y además sin saber a dónde íbamos realmente. Luego de pasar la subida, la bajada no fue más fácil, pues había que volver a bajar todo por un camino muy similar. Una vez abajo de la montaña logramos conseguir señal en el celular para hablar al hostal y preguntar por direcciones. Y con un sentimiento ya familiar nos encontramos manejando por terracería, en un camino de un solo carril de doble sentido, de noche, a mitad de la nada. Eventualmente llegamos. Un hostal muy “amistoso con la naturaleza” por llamarle de algún modo, aun así la vista en la mañana nos volvió a sorprender como pasó cuando estábamos en camino a Milford Sound (ver Parte III).

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Y…. creo que este post ha sido bastante largo, creo que me emociono un poco escribiendo olvidando que si escribo más ya ni yo lo leería. Y aun hay varias cosas que contar, pero ya estos son los últimos días del viaje así que yo creo que con una entrada más podré terminar de relatar esta aventura.

Continuará… (Parte V [FINAL])

Dos semanas en la Tierra Media (Parte 3)

Esta es la tercera parte de lo que presumo serán cuatro (o cinco) en total. Así que antes de comenzar a leer les recomiendo ponerse al corriente: PARTE I, PARTE II.

Creo que nunca había escrito tanto sobre un viaje, ni cuando fuí a Japón, bueno ya contándolos si fueron muchos más, peeero nunca me di a la tarea de relatar todo mi año allá, quizá algún día saque las crónicas de esos viajes para que no queden en el olvido.

Pero bueno, retomando la historia, nos habíamos quedado en Oamaru, dispuestos a tomar la ruta más larga y panorámica hasta llegar a Fiorland donde está el famoso Milford Sound, para de ahí subir hasta llegar Wellington.

En este tramo seguimos toda la carretera por la costa este, luego por la costa sur hasta Invercargill y de ahí a Te Anau.

Nugget Point

La primer parada turística de nuestro largo viaje en coche, fue este faro conocido como Nugget Point, donde su localización y vista hacen que se ve como de película. Ese día ya lo habíamos empezado en las Moeraki Boulders y con todo el camino por delante por eso pareciera que saltamos distancias enormes sin mucho que contar en el camino. Pero algo que fue importante decidir para una convivencia más sana fue elegir la manera de elegir la música, ya que todos tenemos gustos MUY diferentes. Así que el conductor casi siempre ponía su ipod, y ponía canciones en general escuchables para todos. Es algo que casi todo el tiempo funcionaba bien. En general era importante tener un copiloto fijándose en que manejáramos del lado indicado por si nos distraíamos o el GPS se caía. En la carretera tambien encontrabamos cosas random con las cuales entretenernos, por ejemplo el miedo que le entraba a Marce cuando estábamos detrás de un camión que transportaba troncos como este:

¿Vieron la película de Destino Final?

¿Vieron la película de Destino Final?

En fin llegando a Nugget Point esto es con lo que nos encontramos:

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Probablemente las fotos no le hacen justicia, sobretodo porque el pasto no está tan verde como se ven en los folletos, pero si pueden ir, den una vuelta y entenderán.

Por cierto, acá nos encontramos a un grupo de mochileros europeos con los que también habíamos tomado el tour en la cervecería. Después de todo Nueva Zelanda no es tan grande y los viajeros siguen muchas rutas en común. Era interesante ver los mismos coches y campers en los hostales de diferentes lugares con varios días de separación.

Balclutha

La siguiente parada fue muy express y aleatoria. Iba yo manejando y pasamos por un puente que se veía interesante, fue medio complicado darnos vuelta para encontrar el lugar para tomarle la foto ideal y esto fue lo que conseguí:

Puente en Balclutha

Puente en Balclutha

De hecho este lugar fue antes de Nugget Point, pero la secuencia no es tan importante.

Pukakaunui Falls

Ya llevábamos medio día manejando y apenas habíamos visto 3 lugares interesantes y no íbamos ni a la mitad de la ruta. El día se acercaba al atardecer y había muchos lugares que queríamos visitar. Aquí nos dimos cuenta de que ya no sería posible ir a todas partes. Había unas cuevas que según leímos eran un must, pero solo temprano y con la marea baja, cosa que ya sería imposible. Entonces decidimos ir a otro lugar que aparece en muchas postales, las cascadas Pukakaunui. En algún sitio de información turística nos habían dicho que las cascadas estarían secas, o que se verían muy diferentes a lo de las fotos. Igual fuimos y nos encontramos con esto:

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Pukakaunui Falls

Nada mal digo yo. Antes de tomar esa foto una pareja de señores ya grandes que estaba tomando fotos, vieron mis intenciones de salirme del camino marcado, para tomarme fotos más cercanas a las cascadas. Y me enseñaron las huellas de alguien que decían se acababa de resbalar y caer ahí mismo. Gracias a eso tuve más cuidado pero igual me fui a explorar. Resulta que esos “charcos” de agua en realidad estan bastante profundos y las rocas están llenas de musgo, por lo que son muy resbaladísas. Tampoco me atreví a llevar mi camara por si me caía, pero si tuve el celular, para tomar fotos más de cerca:

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Aun así, si esto se considera que está seco, me imagino cómo se verá en época de lluvias. Otra razón para regresar.

Invercargill

Invercargill es el lugar donde originalmente queríamos dormir, aun así ya teníamos boletos para el ferry al día siguiente en Milford Sound, y si ven un mapa de Nueva Zelanda, Invercargill está a casi 300km de distancia, entonces tendríamos que madrugar. Pero eso de despertarnos temprano no va en esta familia, así que decidímos manejar lo más más lejos posible, y con un simple folleto de hostales reservamos uno en Te Anau. Creo que era el único con espacio. Peeeero, nunca nos fijamos en el mapa ni nada hasta que estábamos cenando en Invercargill.

Y la verdad no se puede decir que conocimos nada de esta ciudad, pues llegamos de noche y solo a comer. Pero comímos en un lugar muy especial. Las Pizzas del Infierno. Hell’s Pizza, que al parecer es una cadena famosona en el país:

hell pizza

HELL PIZZA

Y a pesar de su nombre, son muy buenas! Aunque con unas combinaciones muy poco convencionales de ingredientes. La mía tenía aguacate debajo del queso. Y había otra con mermelada y no se qué más, deliciosa pizza dulce. Otra cosa curiosa del lugar es que te dan galletas de la anti-suerte. La mía fue un Rick Roll, pero la de Coss le dijo “El fin estará pronto, y todo es tu culpa”, falta decir que Marce y yo pensamos que sería mejor idea si ella no manejaba. Excepto que y ya había manejado todo el día, y Marce no maneja de noche.. así que decidímos retar a la suerte de las galletas. Para colmo en ese momento nos dimos cuenta de que el hostal que habíamos reservado no estaba en la ciudad de Te Anau, el GPS no encontraba la dirección y el mapa que venía en el folleto indicaba que era un lugar en medio de la nada sobre una carretera secundaria….

Y con la noche encima y sin rumbo fijo, ni señal de celular nos encaminamos a lo desconocido. A las galletas no les pareció esto y después de un rato en carretera nos encontramos con que estaba cerrada con una desviación por un camino de terracería sin señalización ni iluminación. Las condiciones ideales para llegar a Silent Hill. Después de unas horas de manejo a la mitad de la nada y con desviaciones muy raras, llegamos a nuestro hostal. Efectivamente a la mitad de la nada, y con la recepción cerrada. Todo parecía como una granja abandonada en una película de terror. Encontramos una carta y una llave. La carta nos daba la bienvenida y tenía un mapa a la cabaña donde estaba el cuarto. Así que con una linterna al estilo de Alan Wake, tuvimos que encontrar el lugar. Luego de la nada salió un señor ya grande de la nada y en ropa interior a darnos ciertas indicaciones.

Básicamente llegamos al cuarto en total obscuridad, sin idea de dónde estábamos, pero con mucho sueño.

A la mañana siguiente despertamos en una cabaña en la cima de una colina con una gran vista. Increíble por la cantidad que habíamos pagado (bueno, técnicamente aun había que ir a pagar).DSC00915

Otra foto que no transmite la verdadera belleza del lugar. Y atrás de esas montañas, donde se ve todo nublado, es a donde nos dirigíamos después.

Por cierto, resultó que el hostal no estaba en Te Anau, pero en Manapouri, que es un pueblo antes, con un lago que dicen que es increíble, pero que no tuvimos la fortuna, o más bien el tiempo, de visitar. Otra razón para regresar.

Milford Sound

Este es de los lugares más famosos y bellos de toda Nueva Zelanda. Sin embargo… recuerdan las nubes detrás de las montañas en la foto anterior. Pues eso:

Milford Sound

Milford Sound, expectativa vs realidad

Expectativa vs realidad.  En la parte de abajo hay una placa que indica que montañas estarías viendo sin tantas nubes. Y sí, al principio fue un poco decepcionante, sobretodo por saber que este era el día para estar aquí, y en un viaje tan corto y ambicioso, no habría otra oportunidad de encontrar un día despejado. Pero recuerdan la sequía de la que había hablado anteriormente, pues este era el primer día que llovía en quién sabe cuánto tiempo. Así que bien por la naturaleza, mal por nuestros superfluos deseos de turista queriendo tomar muchas fotos pa’l face… Aun así el día no resulto ser tan trivial ni decepcionante.

Para empezar hay letreros en todas partes saliendo de Te Anau, que no hay gasolineras en los próximos 90km, así que hay que tener suficiente para 180km (ida y regreso). La entrada a la carretera es un túnel de árboles increíbles, pero con mucho tránsito. Luego pasamos por un túnel inmenso, totalmente obscuro. El equivalente moderno de cruzar Minas Tirith, pero en coche y sin demonios.  Al pasar el túnel entramos a un valle lleno de montañas con ¡decenas de cascadas por todas partes! Estoy seguro que nunca había visto tantas como ese día. Y aunque estaban lejos, es como ver una montaña con muchos ríos pequeños descender de ella.

Luego llegamos a los muelles para tomar el ferry. Y aunque las nubes seguían ahí, había otras cosas que apreciar, a pesar de que no se veía la cima de las montañas.

Muchas cascadas y ríos

Muchas cascadas y ríos

Una de las grandes

Una de las grandes

Además de eso había una colonia de leones marinos, unos nadando y otro durmiendo:

leones marinos nadando

leones marinos nadando

leones marinos durmiendo

leones marinos durmiendo

Y aquí como muchos tal vez se pregunten, cuál es la diferencia entre un león marino y una foca.. Pues supongo que hay varias, pero al menos aprendí que la manera rápida de reconocerlos es por las orejas. Si las tiene es un león marino, sino es una foca.

Y  mi parte favorita fue cuando nos pusieron debajo de una gran cascada. El ferry tenía partes abiertas y cerradas pero si querías podías irte a la proa.

Abajo de una cascada

Abajo de una cascada

En este día mi camara probo sus habilidades bajo el agua, a pesar de no ser una cámara que se recomiende mojar, pero sobrevivió bastante bien. Aun así esto fue lo que más la acerqué al agua, aunque me hubiera gustado tomar una foto justo desde abajo. Aun así yo si pude hacerlo despues de guardarla en su estuche. La sensación es muy diferente a lo que imaginé. Yo creí que sería como una regadera enorme y con mucha presión, pero el agua viene de tan alto y con tanta fuerza, que parte se evapora, además de que está muy dispersa y lo que no me esperaba es sentir la fuerza del viento que viene empujada por el agua.

Te Anau

Ese día regresamos por la tarde a Te Anau, un lugar bastante pequeño, donde decidimos sentarnos a tener una buena comida. Inicialmente escogimos el lugar por el internet gratis, pero ya que habíamos ordenado, vimos que ni llegaba la señal. Aquí tuvimos tiempo de escribir postales, las cuales pude enviar desde Queenstown, y no se cuánto tarden en llegar, pero espero que no mucho.

Camino a Queenstown (Wakatipui Lake)

Al día siguiente tomamos camino para Queenstown, ya con un clima que parecía un poco menos nublado. De hecho parecía ser el día perfecto para regresar a Milford Sound, pero eso hubiera sido quitar otra cosa en el futuro, así que decidímos seguir con nuestra ruta. Y nos es por nada fue algo de lo que no nos arrepentimos. Creo estas son de las mejores fotos que pude tomar en todo el viaje ya que la ruta para llegar a Queenstown es rodeando todo el Lago Wakatipu:

Lago Wakatipui y Las escaleras del diablo

Lago Wakatipui y Las escaleras del diablo

Las escaleras del diablo, o Devil’s Stairs, o algo así, es el nombre de la carretera curveada que se ve a un costado. Aunque la verdad hubo tramos mucho peores que ese que ya les contaré después.

Lago Wakatipui

Lago Wakatipui

Lago Wakatipui

Lago Wakatipui

Salí un 9 de marzo y apenas vamos en el 16 de marzo, la mitad del viaje, con muchas cosas hechas y muchas más por hacer. Pero por hoy, aunque no es tan tarde como otros días, es hora de dormir.

Continuará… (Parte IV)