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De Niigata a Hokkaido en Ferry

Leyendo las noticias de la semana pasada donde un ferry se volcó en Corea del Sur, recordé que yo también tenía una historia sobre un ferry que contar, claro que con un final nada trágico como el mencionado.

Tras el gran fail que mencioné en el post anterior, donde me había equivocado de día para abordar el ferry, ahora era miércoles y desde la noche anterior habíamos pedido un taxi para poder llegar a la estación de trenes de Nagaoka a tiempo y de ahí abordar el primero que nos llevaría hasta Niigata donde tendríamos que llegar al puerto. Afortunadamente ese día ya todo saló mejor, el taxi entendió bien dónde no tenía que recoger y así seguimos la ruta planeada hasta llegar al puerto.

DSC03114Esta sería la cuarta ocasión donde utilizo un ferry en o desde Japón. La primera vez fue en un viaje de mi universidad de Fukuoka a Osaka, y el segundo fue a Corea del Sur (ida+vuelta), también saliendo desde Fukuoka. Los viajes anteriores habían sido muy tranquilos y relajantes pero la experiencia de este  me hace pensarlo dos veces antes de volver a utilizar esta ruta.

Dadas mis pasada experiencias, viajar en ferry tenía todas las ventajas empezando por el precio ya que no hay forma más barata de llegar a Hokkaido. Además de que viajar por el mar para mi siempre había sido muy tranquilo. La única desventaja sería el tiempo, ya que lo abordas a las 10:30 am de un día y llegas en la madrugada del día siguiente. Pero, dentro de la embarcación hay amenidades para pasar el tiempo y siempre terminas conociendo gente.

Pero justo cuando salíamos del puerto y de  la bahía algo señalaba que el viaje no sería igual.

DSC03132Muchas olas rompiendo provenientes del mar abierto. “Qué bien, más fotos bonitas” pensé. Ignorando el hecho de que ese mar picado era al que  nos dirigíamos. Y mientras tanto, junto con mi primo decidimos darnos un tour por el ferry.

Una de las tantas cosas ademas de tiendita, restaurante, cuarto de peliculas, karaoke y cine, que hay dentro del barco es esto:

DSC03121Un cuarto lleno de maquinitas, desde pachinko y slots hasta street fighters y juegos de carreras.

Lo primero que hicimos, fue comprar algo de comida, pues llegar sin desayunar, y nos sentamos en una de las tantas sillas junto a la ventana a ver el “relajante mar”.

DSC03136Que bueno, no se veía tan relajante, y de hecho el movimiento se sentía un poco más de lo que recordaba. Aun así confiado en mis experiencias anteriores, le dije a mi primo que todo era cosa de relajarse y pronto nos acostumbraríamos. Mientras tanto esperábamos pacientemente a que abrieran el comedor para ir por el lunch.

Una vez abierto entramos y curiosamente estaba un poco vacio. La verdad es que la mayoría de la gente lleva su propia comida, pues solo habiendo un comedor en el barco pues el precio no era el más barato. Ya no recuerdo que pedimos, pero era bueno, excepto porque la marea seguía incrementando, y solo a nosotros se no ocurre comer y llenarnos el estómago dentro de un barco sobre un mar turbulento. Bueno, no solo nosotros pero casi. Al final ya ni pudimos terminar de comer, solo veíamos como nuestros vasos y otros condimentos sobre la mesa se movían de un lugar a otro. Agarrados de los tubos que hay en todas las paredes nos arrastramos, casi escalando para salir del restaurante. Para contrarrestar un poco el mareo decidimos distraer a la mente con videojuegos. Así que nos fuimos al arcade y jugamos un poco. El juego de carreras fue el más divertido y el movimiento del barco te hacía sentir como dentro de un simulador. Pero el dinero no es infinito, entonces esa diversión se nos terminó relativamente rápido. Pero antes de salir, con las últimas monedas probamos nuestra suerte en una de esas maquinitas donde según tu habilidad puedes ganar un premio. Y por primera vez gané algo en una de estas maquinitas. No fue ni siquiera algo que quisiera, pero yo lo veo como un trofeo, un achievement, de mi viaje dentro de Japón. El juguete es una figura del Maestro Roshi de Dragon Ball que aun conservo.

Hasta ahí las cosas buenas del viaje, todo lo demás fue un viaje muy turbulento. Por las ventanas se veían olas enormes y se sentía como un lado de barco se elevaba y luego caía casi como en caída libre unos 4 metros hasta chocar de nuevo con el mar, elevando el otro lado del barco.

Decidimos recostarnos un rato, aunque era muy temprano, por ahi de las 2 o 3 pm, estando de pie era difícil mantenerse.

Nuestro cuarto, es el más barato que puedes conseguir. Básicamente es un piso para 8 personas, donde simplemente tienes cobija y almohada y ahí te duermes. Este fue el mismo que use cuando fui a Corea del Sur, la verdad si lo recomiendo, finalmente solo vas a dormir ahí y es un poco como acampar. Claro que para la gente más caprichosa o con otras necesidades hay habitaciones privadas de distintas categorías.

DSC03116Y de hecho el ferry no iba tan lleno. Básicamente, como cada que uso un ferry, son grupos de turistas japoneses o coreanos de la tercer edad y uno que otro turista perdido, así como nosotros.

Despues de unas horas hubo una breve parada en Akita (秋田) donde subieron más pasajeros. Ahí anunciaron que únicamente durante ese tiempo el ofuro estaría abierto. Así que corrímos hacia el, y saliendo ya no había mucho que hacer más que irnos a acostar.

Estar acostado en el suelo con esa marea fue también toda una experiencia. Tal como describí el movimiento del barco, se seguía sintiendo igual, pero al estar acostado ya no te marea pues parece que solo te mueve en una línea, de arriba para abajo. ¿Alguna vez han tenido uno de esos sueños donde sientes que caes y caes y de repente despiertas? Pues aquí eso no es un sueño sientes como caes y como vuelves a subir. En realidad es más relajante de lo que lo hago sonar. Claro que también es, o lo encuentras relajante o piensas que en cualquier momento el ferry se voltea. Yo preferí dejar de pensar en lo segundo.

Como a las 7pm nos volvimos a levantar, después de todo es difícil dormir a mitad del día. Yo me puse a lavar ropa en los coin laundry del ferry. Y después de eso decidimos que cenar sería una mala idea. Sin embargo un chelas siempre caen bien. En una de las tantas maquinitas expendedoras dentro del barco había una de cerveza, compramos un par de latas y nos sentamos en el comedor, donde había más gente viendo tele. Entre ellos había un japones de edad avanzada que hablaba inglés y que cada que había un anuncio el se lo traducía a mi primo para que estuviéramos al tanto de la información. En ese momento le invitamos una cerveza, pero dijo que estaba muy lleno. Aun así se puso a platicar con nosotros.

Resulta que el señor había sido Capitán de un barco de transporte durante toda su vida y apenas tenía un par de años de haberse retirado. Menciono que le encantaba viajar por mar pero que a su esposa no tanto, por eso había decidido viajar solo. El iba en uno de esos tours con gente mayor, donde el plan era tomar el ferry, ir a Sapporo por unas horas y regresar inmediatamente. Nunca entenderé eso de los tour express que tanto hacen los japoneses.

Al preguntar por su nombre nos dijo que le llamáramos Shibuya. Él nos explicó un poco de como funcionan los barcos cuando hay marea, y del mecanismo de contrapeso que hace que el barco se mueva hacia los lados evitando que se voltee. Así mismo nos informó que esa ruta en esa época del año es muy turbulenta. De hecho hay días donde cancelan la ruta por lo peligroso del mar, sin embargo ese día la medida de peligrosidad estaba justo al límite y el capitán había decidido proseguir. Y bueno si el Sr. Shibuya no encontraba nada de que preocuparse, entonces no lo había y lo único que quedaba era relajarse y dormir. Lo que no me imagino es qué habrá pensado mi primo de esta como su primer experiencia en un ferry.

A la mañana siguiente llegamos al puerto de Tomakomai (苫小牧), en donde un camión nos esperaba para llevarnos a la estación de trenes. De hecho de nos ser por el Sr. Shibuya no nos habríamos enterado de este camión. Y por fin estábamos en Hokkaido.

Vista desde la estacion de Tomakomai

Vista desde la estacion de Tomakomai

Tomamos el primer tren a Shibuya y logramos ver el amanecer desde el tren.

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Y fuera de que me tocó marea como nunca antes, el viaje tuvo sus cosas interesantes. No se si lo volver a hacer, pero me alegra haberlo hecho.

Y la aventura continuará en el próximo post desde Sapporo.

 

 

¡El regreso a Japón!

Por fin, después de casi 4 años de haber estado de intercambio en Kitakyushu, he regresado a Japón. Un viaje corto, que se puede llamar express, pues solo fue de una semana, pero un viaje muy bien aprovechado, donde tuve la oportunidad de vivir nuevas experiencias, conocer nuevos lugares y sobretodo compartirlo con gente cercana a mi.

Viajar es increible, no importa si es cerca o lejos, pero siempre es mejor cuando tienes con quien compartir la experiencia. “Sometimes the beauty of travel is not as beautiful when you don’t have someone to share it with.” (Nomadic Matt , 2013).

Desde que dejé Japón en agosto del 2010, siempre quise volver, es más probablemente nunca me quise ir, pero así son los intercambios. Mi plan original era regresar a los 3 años, y reunirme con los dos más grandes amigos que hice en ese año. Pero por muchas razones eso no fue posible, para cuando llegó la fecha prometida, 2 de 3 no estábamos en Japón. Pero tampoco fue el fin del mundo, yo sabía que volvería y la oportunidad perfecta se dió este año.

El año pasado me enteré de que mi primo Luis logró obtener una beca por parte de su universidad para estudiar 6 meses en Japón, y que mejor pretexto que el de irlo a visitar. Después de todo qué mejor manera de revivir mi experiencia, que visitando a alguien que estaba viviendo esa misma gran experiencia. Originalmente había pensado ir a finales de año 2013, pero después de pensarlo bien no le encontré mucho sentido, la verdad es que creo que hay mejores épocas para ir a Japón, pero se que mi primo tampoco estaría mucho tiempo. Entonces recordé un lugar que me quede con muchas ganas de visitar en invierno, la isla de Hokkaido.

Japón está compuesto de 5 islas principales, Honshu (donde está Tokyo, Osaka, etc..), Kyushu (donde vivía), Okinawa (muuuy al sur), Shikoku (al este de Honshu) y Hokkaido, la isla más al norte, y por lo tanto la más fría. Cuando estuve en Japón tuve la oportunidad de recorrer desde Okinawa hasta Tokyo y un poco más arriba (Nikko), y es así como me quedé con las ganas de llegar más al norte. Además de que en Hokkaido se encuentra la ciudad de Sapporo, así es como la cerveza, lugar que también es mundialmente famoso por su festival de invierno, en donde hay grandes esculturas de nieve; tan grandes como edificios de 2 pisos y decenas de esculturas de hielo expuestas en las calles de la ciudad. Y es así como la planeación del viaje comenzó.

La ruta planeada fue comenzando en Tokyo(1), para luego ir a Nagaoka(2) en la prefectura de Niigata(3), donde se encontraba estudiando mi primo. De ahí tomaríamos un ferry que nos llevara hasta Hokkaido(4) y luego viajaríamos en tren hasta la ciudad de Sapporo(5). Buscando alojamiento encontré que podríamos visitar otra ciudad en Hokkaido llamada Asahikawa(6), también conocida como la ciudad más fría de todo Japón, pues ha llegado a temperaturas en invierno de -40°C. Y claro de ahí solo quedaba regresar a Tokyo.

hokkaido_route2014

Y todo eso en tan solo una semana, pero por muy reducido que parezca el tiempo, fue muy bien aprovechado. Lamentablemente en este momento no escribiré sobre todo el viaje por dos razones. La primera es que quiero evitar otro post inmenso de 2500 palabras donde al final termino omitiendo detalles que me gustaría mencionar y la segunda y más importante es que es domingo y son las 11:50pm y sé que esta semana será algo pesada así que prefiero los demás post con calma. Solo no quería dejar esta aventura para quien sabe cuando, porque ya estamos en Marzo y creo que este año se me está pasando demasiado rápido.

Así que sin más, próximamente la reseña y muchas fotos de todo el viaje.

continuara