Archivo de la etiqueta: queenstown

Dos semanas en la Tierra Media (Parte 4)

Ya casi un mes de que regresé y no termino de contar acerca de todo el viaje, y por si se lo preguntan, la respuesta es no. Este post aún no es el último, pero los puedo decir que es el penúltimo. Antes de hacer cada post me pongo a elegir las fotos que me gustaría agregar y con eso me baso para escribir los relatos.

Y bueno si quieren empezar a leer esta historia desde el principio, aquí los links: Parte I, Parte II, Parte III.

Y como nos habíamos quedado en medio del carretera, nos adelantamos hasta el primer destino del cual escribiré.

Queenstown

Básicamente esto lo dice todo:

“No-one’s ever visited Queenstown and said, ‘I’m bored’.”  –Lonely Planet

Esta cita la vi en el tumblr de alguien más, pero me pareció muy oportuno incluirlo aquí. Y es que Queenstown es una ciudad pequeña junto a un lago. Pero como sus propios folletos la describen, es La Capital Mundial de la Aventura. Y después de estar ahí por tan solo 2 días, yo creo que sí lo es. Básicamente puedes hacer de todo lo que se te podría ocurrir, desde una caminata tranquila junto al lago, o cualquier tipo de deporte acuático, hiking, escalada, parepente, paracaídas, incluso skii y snowboarding en invierno, y por supuesto es la cuna del bungy. Por si esto fuera poco es de la ciudades más animadas de todo el país, donde encuentras gente a todas horas del día y de la noche en la calle haciendo algo interesante.

Nuestra primer parada en esta ciudad era uno de los tan esperados tours de la película El Señor de los Anillos. Aunque la verdad, este fue un poco decepcionante. Nos subieron a una camioneta llamada LGOLAS

Placas de la camioneta del Tour

Placas de la camioneta del Tour

Y primero nos dieron una vuelta por un de los lagos cercanos, lo cual hubiera resultado ser totalmente intrascendente, excepto por la siguiente imagen:

pony-bike

De la cosas más random que he visto alguna vez. Pero bueno, siguiendo con el tour, nos llevaron a unos lugares donde nos señalaban unas montañas y nos ponían una foto de una escena y nos decían que eran las mismas montañas. Lo cual era cierto.. pero no muy emocionante. También vimos el lugar donde estaba la torre de Sauron (creo) y resulta que en ese mismo lugar habían filmado la película de X-Men Origines: Wolverine, específicamente la escena donde explota el granero y hay un persecución en motocicleta. Ah sí, otra cosa que también me gusto fue ver el árbol donde se inspiraron para crear a Bárbol (Treebeard) en la película:

Barbol (Treebeard)

Bárbol (Treebeard)

Después de eso y de visitaro algunos otros lugares de las películas, nos dieron capas y espadas para jugar y pelearnos. Lo cual si fue entretenido, pero insisto que no era la idea del tour.

DSC01236 DSC01249 DSC01255 DSC01294

/* Nota al margen del viaje: La semana pasada descubrí que puedo comprar espadas reales y armaduras y todo eso en Internet, y además que existe algo llamado LARP (Live Action Role Playing), es como jugar D&D, pero en un escenario de verdad y con artículos reales */

Y básicamente eso fue el tour. Regresamos al hostal, que fue uno de los mejores del viaje, pues si no me equivoco fue el único con internet gratis e ilimitado. Y antes de que cayera la noche salimos a recorrer  las calles de Queenstown en busca de comida. Y, ¿recuerdan las Hell Pizza, del post pasado? Pues aquí comimos en las Devil Burgers! Había buena chela y la comida también era excelente. Aunque resulta que en Queenstown el lugar más famoso de hamburguesas es Fergburger.. y nunca me enteré bien por qué, pero intentamos ir y había DEMASIADA gente. La historia del lugar, si mal no recuerdo empezó como la comida para junkies y borrachos después de que todo había cerrado, ni siquiera era un local, pero su fama fue creciendo bastante.

El siguiente punto dentro de Queenstown fue subirnos al teleférico y disfrutar de la vista de la ciudad antes (y después) del anochecer.

Queenstown de día

Queenstown de día

Queenstown de noche

Queenstown de noche. ¿Adivinan dónde es el centro?

Después de eso tuvimos tiempo de ir por unas chelas y a dormir. Aunque como desde hacía mucho tiempo no tenía internet, aproveche un rato para ponerme al día, en eso otro huéspedes comenzaron a ver una película en el lounge, Eurotrip, que yo no diría que es muy buena, pero tiene un poco el sentimiento del viajero (combinado con la siempre innecesaria estupidez de muchas gringas).

Al siguiente día había que levantarnos temprano, porque olvide mencionar que antes de que terminara el día aparte mi lugar para saltar en bungy a la mañana siguiente.

Bungy

El bungy fue tomado de una práctica sagrada maori y fue adaptada hasta convertirla en lo que es hoy. Queenstown fue en donde se inventó, no por los maoris, pero por las personas que descubrieron lo divertido que podía ser y que decidieron aventarse de un puente por primera vez. Y en ese mismo puente donde fue el primer salto, el Puente sobre el río Kawarau, con una altura de 43 metros de donde decidí sería también mi primer salto.

La idea de saltar en bungy me habría rondado mucho antes de mi primer salto con paracaídas que fue en el 2008. Sin embargo en México había escuchado muchas historias de terror de gente que quedaba muy lastimada de la espalda, ya que saltaban con equipo de escalada que es como justamente no se debe hacer. Y desde entonces no se había presentado la oportunidad, pero Nueva Zelanda fue un lugar que me dió tanta confianza, que la verdad no dudé en tirarme al vacío. La sensación es completamente distinta al paracaidismo. Cuando me tire del avión sentí como si estuviera flotando sobra las nubes. En el bungy sentí algo que ya había sentido en alguna montaña rusa, cuando vas en caída libre, solo que aquí no hay un riel que seguir y que te levante. Sientes como vas cayendo y la fuerza del aire aumenta, como si estuvieras a punto de ponerte el madrazo de tu vida. Y a pesar de todo ser tan rápido, lo sentí más largo y tuve tiempo de pensar en cada detalle de lo que veía y sentía. Antes de saltar me preguntaron si quería tocar el agua, y pues por qué no. Y así fue:

3.. 2.. 1.. ¡Jump!

3.. 2.. 1.. ¡Jump!

Waaaaaaaaaaa

Waaaaaaaaaaa

¡Splash!

¡Splash!

Y así de rápido pasó todo. Había muchos turistas en el puente tomando fotos de todo y luego varios se tomaron foto conmigo ya después de saltar. Y como de costumbre era hora de salir corriendo a nuestro próximo destino, Wanaka… excepto que empezó a llover bastante.. y ya que nuestra ruta incluía puros sitios panorámicos, pues nos quedamos sin nada que hacer, pero en eso nos topamos con… ¡Puzzling World!

Puzzling World

Este es un lugar que le encantaría visitar a mis amigos Mariño y Moi, que son tan fans de los puzzles físicos. Esto es como un gran museo interactivo de puzzles. Hay un gran salón con mesas y muchos acertijos en cada mesa para entretenerse. Perfecto para un día lluvioso, además de que tienen algunas salas con ilusiones ópticas, hologramas, y algo como la casa de tío chueco. Una de sus atracciones principales es un laberinto de verdad, donde tienes que encontrar las 4 esquinas y luego encontrar la salida. Y a pesar de la lluvia decidimos salir a completar el laberinto que nos tomó como 30 min. Por cierto el laberinto tenía ciertas salidas de emergencia por aquello de la gente con poca paciencia o claustrofóbica.

Puzzle World

Puzzling World

Laberinto

Laberinto

Encontré la salida

Encontré la salida

Y si no me creen que enconté las cuatro esquinas, lo pueden verificar en las fotos que subo en Facebook y G+. Por cierto, aquí volví a enfrentar a mi cámara contra el agua, y sobrevivió.

Fox Glacier

Otro maratón en carretera y llegamos al Fox Glacier. Geográficamente está justo atrás de Mt. Cook, sin embargo la única manera de llegar de un a otro es o rodear por carretera manejando mucho kilometros o por helicóptero. Este glaciar es uno de los más famosos, junto con el Franz Joseph (que creo es más famoso), pero nosotros decidimos venir a este.

El hike fue de unas 4 horas ida y regreso. Primero llegamos en camión, luego caminamos a lo largo de un río para acercarnos al glaciar. Ahí te enseñan varios derrumbes los cuales solían ser los caminos al glaciar, también nos contaron de como este ha ido reduciendo su tamaño con el tiempo. Antes de salir nos dieron botas y crampones adecuados para caminar sobre el hielo.

A pesar de que lleve mi cámara con su pila y 2 pilas de repuesto al viaje, mi cámara decidió tomarse el día. Vió el glaciar, le dió frió y se apagó.. yo temía que tanta lluvia la hubiera descompuesto, pero afortunadamente mi celular me salvó para tomar fotos, además de que mis primas tambien llevaban cámaras.

La única foto que tomó mi cámara

La única foto que tomó mi cámara

Me gustó caminar sobre el hielo y sobre las escaleras que esculpen sobre el glaciar cada mañana para que los turistas podamos subir. En este viaje fue el más tenso para mis primas. Marce que le tiene miedo a caerse cuando esta en cualquier tipo de piedra, escalera o montaña y Coss, quien la iba deteniendo durante todas las horas que duró la caminata, por lo que a mi parecer se merece una medalla. Por esa misma situación yo me encargué de documentar con fotos.

DSC03502 DSC03519 DSC03537

Para mi este fue un lugar relajado, con una muy buena vista y haciendo algo que nunca había hecho antes. Todo un éxito, digo después de lo nublado de Milford Sound y de las lluvias en Wanaka, ya nos tocaba algo que saliera como planeado.

En este punto ya estamos en la costa oeste de la isla sur. Y manejaríamos toda la costa hasta llegar al parque natural Abel Tasman. Pero nuestra primera era para pasar la noche en una pequeña ciudad llamada Greymouth, donde encontramos el MEJOR HOSTAL en el cual me haya quedado alguna vez, a pesar de que el internet no era gratis e ilimitado.

Greymouth

Llegamos directo al supermercado por provisiones. Y de ahí a buscar nuestro hostal. Por fuera no se veía como mucho, y la ciudad tal como su nombre lo indica se veía un poco gris. Pero al llegar al hostal todo cambió. He aquí mi review en Trip Advisor (en inglés). El hostal te presta kayaks y bicis gratis. Nos dijeron que el atardecer se ve muy bien pero que había que correr, entonces Coss y yo tomamos las bicis intentando llegar al muelle donde era famoso ver el atardecer. Aunque no conocíamos la ciudad teníamos un mapa y pues a la aventura. Nos perdimos… y no llegamos a tiempo, pero eso no quiere decir que no nos haya tocado disfrutar por lo que habíamos salido a buscar.

Atardecer en Greymouth, NZ

Atardecer en Greymouth, NZ

Ahora sí, al siguiente día partimos a manejar por el tramo de carretera que es considerada como entre una de las 10 con mejor vista en todo el mundo.

Punakaiki (alias “Las rocas Hot Cake”)

Una de las paradas intermedias fue visitar las rocas Hot Cakes, o Pancakes.. y por qué se llaman así, pues vean:

DSC01435

DSC01437

Si ven la segunda foto y les parece reconocer ciertas siluetas o formas, no es que esten locos, pero en realidad mucha gente lo ha notado, he aquí una guía de las formas que pueden encontrar.

DSC01439

Y después de esto todo fue carretera, la vista si era muy buena, pero el clima estuvo un poco gris y nublado, por lo que las fotos no logran captar nuestra percepción del lugar. Y pues por qué no, otra razón para regresar.

Swing Bridge

De ahí fuimos a Fould Wind Cape, un faro, y luego pasamos por un puente colgante que era el más largo de Nueva Zelanda o algo así. No era tan alto, pero era emocionante. Era muy angosto y se movía mucho. Yo me divertí aterrorizando a mi prima que le tiene miedo a las caídas.

DSC01462 DSC01473 DSC01455

Por cierto, este puente me recordó mucho a uno que crucé cuando estuve en Vancouver, Canadá, el Capilano Suspension Bridge.

Camino a Golden Bay

De ahí seguimos manejando toda la tarde hasta que llegó la hora de llegar al hostal. Otro hostal a la mitad de la nada, sin dirección que le pudiéramos poner al GPS. solo sabíamos que ibamos en dirección a Golden Bay, pero nada más, sin señal en el celular.

Derrepente la carretera comenzó a subir por una montaña con curvas muy cerradas, que requerían vueltas de casi 180° y en una carril al lado del barranco. Muy interesante la carretera, y además sin saber a dónde íbamos realmente. Luego de pasar la subida, la bajada no fue más fácil, pues había que volver a bajar todo por un camino muy similar. Una vez abajo de la montaña logramos conseguir señal en el celular para hablar al hostal y preguntar por direcciones. Y con un sentimiento ya familiar nos encontramos manejando por terracería, en un camino de un solo carril de doble sentido, de noche, a mitad de la nada. Eventualmente llegamos. Un hostal muy “amistoso con la naturaleza” por llamarle de algún modo, aun así la vista en la mañana nos volvió a sorprender como pasó cuando estábamos en camino a Milford Sound (ver Parte III).

DSC01486

Y…. creo que este post ha sido bastante largo, creo que me emociono un poco escribiendo olvidando que si escribo más ya ni yo lo leería. Y aun hay varias cosas que contar, pero ya estos son los últimos días del viaje así que yo creo que con una entrada más podré terminar de relatar esta aventura.

Continuará… (Parte V [FINAL])

Dos semanas en la Tierra Media (Parte 3)

Esta es la tercera parte de lo que presumo serán cuatro (o cinco) en total. Así que antes de comenzar a leer les recomiendo ponerse al corriente: PARTE I, PARTE II.

Creo que nunca había escrito tanto sobre un viaje, ni cuando fuí a Japón, bueno ya contándolos si fueron muchos más, peeero nunca me di a la tarea de relatar todo mi año allá, quizá algún día saque las crónicas de esos viajes para que no queden en el olvido.

Pero bueno, retomando la historia, nos habíamos quedado en Oamaru, dispuestos a tomar la ruta más larga y panorámica hasta llegar a Fiorland donde está el famoso Milford Sound, para de ahí subir hasta llegar Wellington.

En este tramo seguimos toda la carretera por la costa este, luego por la costa sur hasta Invercargill y de ahí a Te Anau.

Nugget Point

La primer parada turística de nuestro largo viaje en coche, fue este faro conocido como Nugget Point, donde su localización y vista hacen que se ve como de película. Ese día ya lo habíamos empezado en las Moeraki Boulders y con todo el camino por delante por eso pareciera que saltamos distancias enormes sin mucho que contar en el camino. Pero algo que fue importante decidir para una convivencia más sana fue elegir la manera de elegir la música, ya que todos tenemos gustos MUY diferentes. Así que el conductor casi siempre ponía su ipod, y ponía canciones en general escuchables para todos. Es algo que casi todo el tiempo funcionaba bien. En general era importante tener un copiloto fijándose en que manejáramos del lado indicado por si nos distraíamos o el GPS se caía. En la carretera tambien encontrabamos cosas random con las cuales entretenernos, por ejemplo el miedo que le entraba a Marce cuando estábamos detrás de un camión que transportaba troncos como este:

¿Vieron la película de Destino Final?

¿Vieron la película de Destino Final?

En fin llegando a Nugget Point esto es con lo que nos encontramos:

DSC00861 DSC00862 DSC00871

Probablemente las fotos no le hacen justicia, sobretodo porque el pasto no está tan verde como se ven en los folletos, pero si pueden ir, den una vuelta y entenderán.

Por cierto, acá nos encontramos a un grupo de mochileros europeos con los que también habíamos tomado el tour en la cervecería. Después de todo Nueva Zelanda no es tan grande y los viajeros siguen muchas rutas en común. Era interesante ver los mismos coches y campers en los hostales de diferentes lugares con varios días de separación.

Balclutha

La siguiente parada fue muy express y aleatoria. Iba yo manejando y pasamos por un puente que se veía interesante, fue medio complicado darnos vuelta para encontrar el lugar para tomarle la foto ideal y esto fue lo que conseguí:

Puente en Balclutha

Puente en Balclutha

De hecho este lugar fue antes de Nugget Point, pero la secuencia no es tan importante.

Pukakaunui Falls

Ya llevábamos medio día manejando y apenas habíamos visto 3 lugares interesantes y no íbamos ni a la mitad de la ruta. El día se acercaba al atardecer y había muchos lugares que queríamos visitar. Aquí nos dimos cuenta de que ya no sería posible ir a todas partes. Había unas cuevas que según leímos eran un must, pero solo temprano y con la marea baja, cosa que ya sería imposible. Entonces decidimos ir a otro lugar que aparece en muchas postales, las cascadas Pukakaunui. En algún sitio de información turística nos habían dicho que las cascadas estarían secas, o que se verían muy diferentes a lo de las fotos. Igual fuimos y nos encontramos con esto:

DSC00888

Pukakaunui Falls

Nada mal digo yo. Antes de tomar esa foto una pareja de señores ya grandes que estaba tomando fotos, vieron mis intenciones de salirme del camino marcado, para tomarme fotos más cercanas a las cascadas. Y me enseñaron las huellas de alguien que decían se acababa de resbalar y caer ahí mismo. Gracias a eso tuve más cuidado pero igual me fui a explorar. Resulta que esos “charcos” de agua en realidad estan bastante profundos y las rocas están llenas de musgo, por lo que son muy resbaladísas. Tampoco me atreví a llevar mi camara por si me caía, pero si tuve el celular, para tomar fotos más de cerca:

20130314_181002 20130314_180937

Aun así, si esto se considera que está seco, me imagino cómo se verá en época de lluvias. Otra razón para regresar.

Invercargill

Invercargill es el lugar donde originalmente queríamos dormir, aun así ya teníamos boletos para el ferry al día siguiente en Milford Sound, y si ven un mapa de Nueva Zelanda, Invercargill está a casi 300km de distancia, entonces tendríamos que madrugar. Pero eso de despertarnos temprano no va en esta familia, así que decidímos manejar lo más más lejos posible, y con un simple folleto de hostales reservamos uno en Te Anau. Creo que era el único con espacio. Peeeero, nunca nos fijamos en el mapa ni nada hasta que estábamos cenando en Invercargill.

Y la verdad no se puede decir que conocimos nada de esta ciudad, pues llegamos de noche y solo a comer. Pero comímos en un lugar muy especial. Las Pizzas del Infierno. Hell’s Pizza, que al parecer es una cadena famosona en el país:

hell pizza

HELL PIZZA

Y a pesar de su nombre, son muy buenas! Aunque con unas combinaciones muy poco convencionales de ingredientes. La mía tenía aguacate debajo del queso. Y había otra con mermelada y no se qué más, deliciosa pizza dulce. Otra cosa curiosa del lugar es que te dan galletas de la anti-suerte. La mía fue un Rick Roll, pero la de Coss le dijo “El fin estará pronto, y todo es tu culpa”, falta decir que Marce y yo pensamos que sería mejor idea si ella no manejaba. Excepto que y ya había manejado todo el día, y Marce no maneja de noche.. así que decidímos retar a la suerte de las galletas. Para colmo en ese momento nos dimos cuenta de que el hostal que habíamos reservado no estaba en la ciudad de Te Anau, el GPS no encontraba la dirección y el mapa que venía en el folleto indicaba que era un lugar en medio de la nada sobre una carretera secundaria….

Y con la noche encima y sin rumbo fijo, ni señal de celular nos encaminamos a lo desconocido. A las galletas no les pareció esto y después de un rato en carretera nos encontramos con que estaba cerrada con una desviación por un camino de terracería sin señalización ni iluminación. Las condiciones ideales para llegar a Silent Hill. Después de unas horas de manejo a la mitad de la nada y con desviaciones muy raras, llegamos a nuestro hostal. Efectivamente a la mitad de la nada, y con la recepción cerrada. Todo parecía como una granja abandonada en una película de terror. Encontramos una carta y una llave. La carta nos daba la bienvenida y tenía un mapa a la cabaña donde estaba el cuarto. Así que con una linterna al estilo de Alan Wake, tuvimos que encontrar el lugar. Luego de la nada salió un señor ya grande de la nada y en ropa interior a darnos ciertas indicaciones.

Básicamente llegamos al cuarto en total obscuridad, sin idea de dónde estábamos, pero con mucho sueño.

A la mañana siguiente despertamos en una cabaña en la cima de una colina con una gran vista. Increíble por la cantidad que habíamos pagado (bueno, técnicamente aun había que ir a pagar).DSC00915

Otra foto que no transmite la verdadera belleza del lugar. Y atrás de esas montañas, donde se ve todo nublado, es a donde nos dirigíamos después.

Por cierto, resultó que el hostal no estaba en Te Anau, pero en Manapouri, que es un pueblo antes, con un lago que dicen que es increíble, pero que no tuvimos la fortuna, o más bien el tiempo, de visitar. Otra razón para regresar.

Milford Sound

Este es de los lugares más famosos y bellos de toda Nueva Zelanda. Sin embargo… recuerdan las nubes detrás de las montañas en la foto anterior. Pues eso:

Milford Sound

Milford Sound, expectativa vs realidad

Expectativa vs realidad.  En la parte de abajo hay una placa que indica que montañas estarías viendo sin tantas nubes. Y sí, al principio fue un poco decepcionante, sobretodo por saber que este era el día para estar aquí, y en un viaje tan corto y ambicioso, no habría otra oportunidad de encontrar un día despejado. Pero recuerdan la sequía de la que había hablado anteriormente, pues este era el primer día que llovía en quién sabe cuánto tiempo. Así que bien por la naturaleza, mal por nuestros superfluos deseos de turista queriendo tomar muchas fotos pa’l face… Aun así el día no resulto ser tan trivial ni decepcionante.

Para empezar hay letreros en todas partes saliendo de Te Anau, que no hay gasolineras en los próximos 90km, así que hay que tener suficiente para 180km (ida y regreso). La entrada a la carretera es un túnel de árboles increíbles, pero con mucho tránsito. Luego pasamos por un túnel inmenso, totalmente obscuro. El equivalente moderno de cruzar Minas Tirith, pero en coche y sin demonios.  Al pasar el túnel entramos a un valle lleno de montañas con ¡decenas de cascadas por todas partes! Estoy seguro que nunca había visto tantas como ese día. Y aunque estaban lejos, es como ver una montaña con muchos ríos pequeños descender de ella.

Luego llegamos a los muelles para tomar el ferry. Y aunque las nubes seguían ahí, había otras cosas que apreciar, a pesar de que no se veía la cima de las montañas.

Muchas cascadas y ríos

Muchas cascadas y ríos

Una de las grandes

Una de las grandes

Además de eso había una colonia de leones marinos, unos nadando y otro durmiendo:

leones marinos nadando

leones marinos nadando

leones marinos durmiendo

leones marinos durmiendo

Y aquí como muchos tal vez se pregunten, cuál es la diferencia entre un león marino y una foca.. Pues supongo que hay varias, pero al menos aprendí que la manera rápida de reconocerlos es por las orejas. Si las tiene es un león marino, sino es una foca.

Y  mi parte favorita fue cuando nos pusieron debajo de una gran cascada. El ferry tenía partes abiertas y cerradas pero si querías podías irte a la proa.

Abajo de una cascada

Abajo de una cascada

En este día mi camara probo sus habilidades bajo el agua, a pesar de no ser una cámara que se recomiende mojar, pero sobrevivió bastante bien. Aun así esto fue lo que más la acerqué al agua, aunque me hubiera gustado tomar una foto justo desde abajo. Aun así yo si pude hacerlo despues de guardarla en su estuche. La sensación es muy diferente a lo que imaginé. Yo creí que sería como una regadera enorme y con mucha presión, pero el agua viene de tan alto y con tanta fuerza, que parte se evapora, además de que está muy dispersa y lo que no me esperaba es sentir la fuerza del viento que viene empujada por el agua.

Te Anau

Ese día regresamos por la tarde a Te Anau, un lugar bastante pequeño, donde decidimos sentarnos a tener una buena comida. Inicialmente escogimos el lugar por el internet gratis, pero ya que habíamos ordenado, vimos que ni llegaba la señal. Aquí tuvimos tiempo de escribir postales, las cuales pude enviar desde Queenstown, y no se cuánto tarden en llegar, pero espero que no mucho.

Camino a Queenstown (Wakatipui Lake)

Al día siguiente tomamos camino para Queenstown, ya con un clima que parecía un poco menos nublado. De hecho parecía ser el día perfecto para regresar a Milford Sound, pero eso hubiera sido quitar otra cosa en el futuro, así que decidímos seguir con nuestra ruta. Y nos es por nada fue algo de lo que no nos arrepentimos. Creo estas son de las mejores fotos que pude tomar en todo el viaje ya que la ruta para llegar a Queenstown es rodeando todo el Lago Wakatipu:

Lago Wakatipui y Las escaleras del diablo

Lago Wakatipui y Las escaleras del diablo

Las escaleras del diablo, o Devil’s Stairs, o algo así, es el nombre de la carretera curveada que se ve a un costado. Aunque la verdad hubo tramos mucho peores que ese que ya les contaré después.

Lago Wakatipui

Lago Wakatipui

Lago Wakatipui

Lago Wakatipui

Salí un 9 de marzo y apenas vamos en el 16 de marzo, la mitad del viaje, con muchas cosas hechas y muchas más por hacer. Pero por hoy, aunque no es tan tarde como otros días, es hora de dormir.

Continuará… (Parte IV)